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El streaming es un mal negocio para los músicos

Los artistas siempre salen perdiendo. Ésa parece ser la moraleja, aún es estas épocas en las cuales la tecnología debiera equiparar las diferencias. Los músicos cobran un 10% de los ingresos por streaming, mientras que las discográficas ganan el 60%.

Los datos surgen de una investigación llamada "Una remuneración justa para los creadores de música en la era digital”. A través de esa plataforma, los músicos reclaman unos ingresos de al menos un 80% de la facturación total por la explotación de sus obras en Internet.

La investigación ha sido llevada a cabo por el Consejo Internacional de Creadores de Música (CIAM) y su principal propósito es implantar un modelo de distribución de ganancias “más equitativo”. Este movimiento reivindicativo cuenta con el apoyo de instituciones como la Confederación Internacional de Sociedades de Autores y Compositores (CISAC), la Music Creators North America (MCNA) y la Sociedad de Compositores, Autores y Editores de Música de Canadá (SOCAN).

Para crear una idea aproximada, hemos de señalar que la CISAC tiene representación en 120 países que incluyen a 230 sociedades de autores. En total representa a unos tres millones de autores de todo el mundo.

Los autores exigen una negociación a tres puntas

El responsable del informe, Pierre Lanlonde, señala que la distribución económica “debería revisarse en favor de los titulares de derechos” sobre todo teniendo en cuenta que este modelo será el que se imponga en un futuro próximo entre los servicios de consumo de música.

A grandes rasgos lo que se exige es una división de ganancias equivalente entre discográficas y compositores. En cualquier caso, continua el debate sobre la crisis de plataformas. El sector musical no se acaba de ajustar a los cambios que exige la reproducción en streaming y no está claro que las discográficas estén dispuestas a ajustarse a las cifras que se generan desde este soporte. No obstante, a fin de cuentas el gran afectado acaba siendo el músico que cobra hasta seis veces menos por una obra de la que es propietario intelectual.

Lalonde insiste además que entre las empresas discográficas y las plataformas de streaming existe una negociación con “falta de transparencia” que viene a dar la espalda al compositor, es decir, las negociaciones se producen de espaldas a los músicos y sin tener en cuenta sus necesidades.

Se propone entonces, mediante este estudio, una negociación a tres bandas: para solucionar la situación actual habrán de negociar y ponerse de acuerdo las plataformas de música digital, los sellos discográficos y todo lo que engloba a letristas, intérpretes, compositores y editores musicales.

Desde Nashville (Tennessee), uno de los lugares más representativos de la cultura musical norteamericana, ha surgido este estudio. Cabe destacar que es la primera vez que se une una coalición internacional de creadores con vistas a reclamar una transparencia lógica y un reparto de derechos igualitario en lo que respecta a los servicios de música digital.

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