En un pequeño local del barrio de Belgrano, Zas presentó oficialmente para público y amigos su álbum debut.

Y por lo escuchado durante el show, el disco va a ser una verdadera sorpresa para todos aquellos que habian escuchado al grupo durante el año pasado. El tiempo no transcurrió en vano para Zas y eso se nota tanto en su ensamble como en su música. En algunos aspectos. el cambio y las diferencias son rotundas. Zas pulió y depuró su música logrando que cada tema sea ahora un golpe directo para el oyente. El nuevo repertono mcluido en el álbum es una convincente y contundente demostración de cómo se puede hacer música directa y fuerte sin necesidad de hacer rock cuadrado.
Temas como «Va por vos» u «Ochentango» son sobradas muestras de una música rítmicamente poderosa y con melodias bien trabajadas, apuntaladas por arreglos realizados con un concepto moderno y actual. Y esa es justamente otra de las grandes diferencias que el Zas actual tiene con el que se conociera el año anterior: el aire moderno, acorde al tiempo que se vive, de su música y propuesta. El grupo cambió las intrincadas armonías del jazzrock par la frescura de una nueva concepción musical. La activa participación de Miguel Mateos en guitarra rítmica es tal vez una de las pautas en que se basó el cambio, amén de darle a la banda otra coloratura escénica.
Instrumentalmente, Zas aparece ahora como un grupo más ensamblado y más compenetrado en su propuesta. En la base ritmica es donde reside toda la potencia del grupo, con un bajista sobrio y seguro (Fernando Lupano) y un baterista excelente (Alejandro Mateos) que apabulla por su precisión y empuje. Ambos conforman un engranaje rítmico compacto y potente, que se ve respaldado por las bases de Miguel Mateos en teclados varios o guitarra eléctrica. Ricardo Pegnotti, por su parte, es el encargado de explotar los climas con sus solos de guitarra y de colaborar con la base cuando es el momento de los solos de teclados. Pegnotti además es parte importante dentro del cambio de Zas, no sólo por su sonido actual, sino también por la forma de encarar los solos, en los que dejó de lado las veloces escalas de jazz-rock y toda su carga de virtuosismo, para meterse de lleno en punteos más sobrios pero sin duda también más efectivos y compatibles con la música del grupo.
Vocalmente, Miguel Mateos abandonó ciertas modulaciones que deformaban su voz y hacian ininte;egibles las letras, para dedicarse a cantar aprovechando las variadas posibilidades de su registro. Ahora la voz llega al oyente como un instrumento más que se ve reforzado por los coros de Pegnotti.
Los pocos temas que quedan de las primeras épocas del grupo también sufrieron las consecuencias del paso del tiempo y del cambio del grupo. «Las cartas de Laura» o «Hijo del rock’n’roll». por ejemplo, tienen ahora un color distinto que se acopla perfectamente a la nueva onda del grupo.
Y por lo escuchado durante el concierto presentación, no es aventurado afirmar que con su disco debut, Zas emprendió una nueva etapa que seguramente pronto les quitará el rótulo de «el grupo que tocó con Queen» para ponerles otro que diga «uno de los grupos más frescos, modernos y directos del rock argentino».