Sin revelar todo el disco, el primer corte llamado “No volver” presenta varios de los temas que atraviesa: la memoria, el hogar, la identidad y el paso del tiempo. Además, sintetiza muy bien la dirección sonora que el artista construyó durante estos años.

Robyn Lekker es un músico, compositor y productor independiente radicado en Buenos Aires. Su propuesta transita el rock alternativo, art rock y la experimentación sonora, construyendo un universo donde la intensidad emocional convive con paisajes electrónicos, guitarras atmosféricas y una fuerte impronta cinematográfica.
A fines del 2023 publica su primer EP: «El sitio en que mi cuerpo cae», acompañado por una Live Session grabada en los históricos Estudios ION. Durante los años siguientes, presenta una serie de remixes y versiones que expanden su creatividad y consolidan una búsqueda estética cada vez más personal.
En 2026 inicia una nueva etapa con el lanzamiento de «No volver», el primer sencillo de Liminal, su álbum debut. Grabado, mezclado y masterizado en Arroyito Records; bajo la producción del propio artista y de Simón Sanseau, quien también aporta desde el bajo, la guitarra, los sintetizadores y el piano, entre otras habilidades. La mezcla y el mastering son realizadas por este último, junto a Marcelo Mancuso. Juan Pablo Rey despliega su magia en el teclado.
Más allá de la música, Robyn desarrolla el aspecto visual de su proyecto como una extensión del lenguaje artístico, involucrándose en la dirección creativa, fotografía, diseño e identidad conceptual de cada lanzamiento.
Actualmente, prepara la presentación oficial de «Liminal» mediante una experiencia de escucha inmersiva el jueves 13 de agosto, a las 20.30 horas, en Umbral que promete ser memorable.
¿Cuándo fue creada esta canción y qué te inspiró?
«No volver» nació durante el proceso de escritura de Liminal, entre el 2023 y 2024. Surgió mientras pensaba en los lugares que alguna vez fueron hogar y en cómo cambian con el tiempo. Me interesaba esa sensación de regresar físicamente a un sitio y descubrir que ya no existe de la manera en que uno lo recuerda. La canción empezó desde esa pregunta: ¿qué significa realmente volver?.
¿Cuánto de autorreferencial tiene?
Muchísimo. Aunque nunca me interesó escribir un diario íntimo, todas mis canciones parten de experiencias personales. Haber emigrado hizo que la idea de hogar dejara de ser un lugar físico para convertirse en un estado emocional. «No volver» habla de esa transformación, pero creo que cualquiera puede apropiarse de la canción desde sus propias pérdidas o cambios.
Si hablamos de intenciones, ¿cuál sería el mensaje que la atraviesa?
Más que un mensaje, hay una invitación a aceptar que algunas cosas no vuelven a ser como fueron. A veces insistimos en recuperar un tiempo, una persona o un lugar, cuando en realidad lo único que permanece es la forma en que lo recordamos. La canción propone reconciliarse con esa idea sin caer en la nostalgia absoluta.
¿Qué condimentos sonoros destacarías?
Es una canción que combina la base orgánica con un trabajo importante sobre las texturas. Creé un riff de guitarra que se mantiene en loop durante toda la canción, es uno de mis favoritos de todo el disco. Además, sintetizadores atmosféricos y una producción que busca generar profundidad sin perder la melodía. Creo que resume bastante bien el universo sonoro de Liminal: momentos íntimos que poco a poco crecen hasta volverse expansivos.
¿Por qué la elegiste como el primer corte de tu próximo álbum?
Porque funciona como una puerta de entrada al universo de Liminal. Sin revelar todo el disco, presenta varios de los temas que atraviesa: la memoria, el hogar, la identidad y el paso del tiempo. Además, sintetiza muy bien la dirección sonora que fui construyendo durante estos años. Fue la primera canción y maqueta de esta obra, tenía sentido que fuera la primera en salir a la luz.
¿De qué manera acompaña la propuesta audiovisual?
La propuesta trabaja sobre la fragmentación de la identidad, la memoria y la tensión entre el refugio y el desarraigo. Siempre visualice a esta canción con el color rojo, así que es el protagonista. Para el concepto del videoclip pensé en mostrarme bailando durnate toda la canción, inmerso en un estado de trance, enojo, duda y nostalgia. Quiero reflejar precisamente los estadíos en los que se transita cuando volver no es una opción.
¿Cómo describirías tu presente musical?
Es el momento más honesto de mi recorrido. Después de varios sencillos, un EP, remixes y versiones, siento que encontré un lenguaje propio. Liminal no intenta responder a tendencias, ni ubicarse dentro de una escena específica; es el resultado de varios años de búsqueda, donde finalmente logré que la producción, las letras y la identidad visual hablaran el mismo idioma.
¿Quiénes completan el formato eléctrico durante las presentaciones en vivo?
Actualmente, estoy trabajando en la conformación de la banda que llevará Liminal al escenario. La idea es trasladar la riqueza sonora del disco a un formato en vivo, respetando las capas, los climas y la intensidad de las canciones.
¿Qué nos podés adelantar sobre el show del 13 de agosto en Umbral?
El disco será reproducido de principio a fin en una sala preparada para potenciar la escucha: sistema de parlantes holofónicos, diseño lumínico reactivo al sonido y un entorno pensado para desconectarse del exterior y sumergirse por completo en el universo de «Liminal». Como parte de la experiencia, las primeras 50 personas recibirán un antifaz conmemorativo que funcionará como una invitación simbólica a dejar atrás el ruido cotidiano y entregarse completamente al viaje sonoro. Al finalizar la escucha, compartiré una conversación abierta sobre el proceso creativo del álbum y responderé preguntas del público. La capacidad es limitada para preservar el carácter íntimo de la experiencia. Posteriormente, publicaré el álbum con su lanzamiento en vinilo.