El power trío presenta su primer disco de larga duración, “Reloj espiritual”, el cual atraviesa temáticas como el paso del tiempo, las relaciones humanas y los procesos de transformación personal.

“Este primer disco representa la consolidación de la identidad de la banda, el crecimiento tanto personal de cada uno y también como formación, y refleja una etapa de madurez y proyección”, afirma Luis Ricotti, guitarra y voz de Viejo Furgón.
El disco combina la crudeza del punk, la intensidad del hard rock y cierta melancolía ligada al post-grunge, con una fuerte influencia del rock de los 90. ¿Cómo fueron construyendo ese sonido propio y qué creen que diferencia a Viejo Furgón dentro de la escena actual?
El sonido lo fuimos construyendo desde el ensayo constante, una vez consolidados como trío. Tratamos de aportar la energía para poder sonar grandes y fuertes. Con la fusión natural de las influencias de cada uno de nosotros, y el diferencial de Viejo Furgón podríamos decir lo que distingue a la banda en la escena actual es la honestidad de la propuesta. En un panorama musical que está dominado por las producciones hiper digitales, apostamos por la potencia del rock orgánico, directo y visceral, sosteniendo canciones con melodías directas, pero con peso, letras con las que el público se puede conectar desde un lugar auténtico y una presencia en vivo bien sólida que defiende esa misma intensidad.
¿Cómo fue el proceso de producción y qué buscaban preservar de la impronta más auténtica y visceral de la banda?
El proceso de producción lo hicimos sobre una base sólida, pulida en los ensayos. La prioridad en el estudio fue trabajar en función de la canción, que cada instrumento tenga su espacio, que los tres estén bien al frente. Lo que buscamos preservar, digamos, la intensión principal fue mantener la autenticidad y el dinamismo humano. Cuidamos de no caer en la perfección clínica o muy editada para tampoco quitarle el alma a la canción. Preservamos las dinámicas reales de la interpretación, la tensión orgánica al ejecutar y esa pegada que la banda transmite en vivo, para lograr un disco que suena real, potente y cercano.
El disco incluye “Cieloinfierno (Cinta perdida)”, un ensayo recuperado de los primeros tiempos de Viejo Furgón. ¿Qué significó para ustedes recuperar ese registro y cómo dialoga esa versión más cruda y nostálgica de la banda con el Viejo Furgón actual?
“Cieloinfierno” es una canción que estuvo desde los inicios con nosotros, muy conocida por los más allegados, siempre se pensó en grabarla e incluirla en este disco, pero que por ninguna razón en particular no entró, y creíamos que agregarla como “cinta perdida” traería esa cuota de nostalgia para los que la conocen y una sorpresa para los que no, y nos llevaría a tocarla en vivo hoy con esta formación más acotada de tres músicos, dándole el peso que hoy tiene la banda y ya se ve reflejado en los ensayos.
Qué pueden esperar quienes se acerquen al show del 2 de octubre en Strummer Bar y qué significa para ustedes abrir este nuevo capítulo de la banda sobre el escenario
Quienes vengan al show en Strummer pueden esperar un vivo potente. Vamos a escuchar por primera vez en vivo todas las canciones del disco, con la energía bien arriba, con condimentos que tienen los grandes espectáculos, músicos invitados. Para nosotros abrir este nuevo capítulo representa renovación, la oportunidad de mostrar la madurez de la banda, defender en el escenario lo que venimos construyendo en el estudio y en cada ensayo.