El conjunto de rock presenta su nuevo disco, “El fin de la nostalgia”, en el que se plantea que las influencias del pasado pueden funcionar como referencia, pero no como límite.

“El rock sigue siendo un lugar de vitalidad pura, encuentro y comunión –afirma José Luis Des Justo, cantante de Arkadia-. Creemos que ante todo es un género curioso que se nutre de lo que se vive y de lo que pasa ahora. Es un género que piensa mientras hace y no busca quedar empantanado en ningún lugar durante mucho tiempo. Nos gusta pensar que podemos dialogar con ese aspecto del rock y aportar nuestras curiosidades, nuestras rarezas, y traerlo al hoy”.
“El fin de la nostalgia” parte de una idea muy concreta: dejar de mirar permanentemente hacia atrás para pensar qué puede ser el rock en el presente. ¿En qué momento apareció esa necesidad de discutir con la nostalgia y convertirla en el concepto central de un disco?
Es algo que nos pasa a todos y que es una sensación que, sin darnos cuenta, discutimos constantemente. Todos los días escuchamos frases como “viste que vuelve X banda”, “viste que ahora sale la 3 de tal peli”, “Van a hacer el remake de…”. Naturalmente nos damos cuenta todos como sociedad de que algo raro hay y nosotros tuvimos que enfrentarnos al proceso creativo del disco. Caer con referencias, querer parecernos a, que tal canción suene como tal banda. Un poco nos hartamos de nuestro propio pasado también y cuando lo pudimos hacer consciente se nos abrió un mundo nuevo y una necesidad concreta de expresar cuál es el rock de ahora, nuestro. De alguna forma extraña, de ser nuestras propias referencias.
El álbum, producido por Peter Akselrad, profundiza una identidad que combina guitarras, sensibilidad melódica y una producción contemporánea, pero con una búsqueda particular: trasladar al estudio la intensidad que la banda construyó sobre los escenarios. ¿Cómo fue el proceso de encontrar ese sonido y cuánto influyó la experiencia del vivo en la grabación?
Fue un proceso estricto. El foco estuvo en no contentarse con lo que suena “bien” con lo “lógico”. Decíamos siempre “pisar para adentro”, si ahora lo típico es que entre el riff entonces hagamos otra cosa. Si esto suena muy a tal referencia, cambiémosle algo para que nos abra otra puerta. Esto fue algo que tuvimos muy presente y un aspecto en lo que la colaboración con Peter fue esencial. Como productor además de mucha experiencia en el estudio, tiene un conocimiento del vivo y de cómo se traduce una idea de estudio al encuentro con la gente que fue fundamental en todo momento. Las canciones nos las teníamos que imaginar en un contexto de show, si la idea estaba buena pero no aportaba a lo que queríamos generar en nuestro vivo, quedaba descartada. Quedaron muchas buenas canciones afuera.
¿Qué esperan que suceda el 16 de octubre en Niceto Humboldt cuando “El fin de la nostalgia” deje de ser solamente un disco y se encuentre por primera vez con el público en un show pensado especialmente para esta nueva etapa?
Esperamos que la gente sienta la llegada de algo nuevo, fresco. Va a ser un show eléctrico, de rock, vivo. Invitados, sorpresas, de todo. Queremos que salgan de ahí con ganas de escuchar el disco en su casa y sobre todo que los mueva en algún lugar. El rock tiene eso de que termina siendo una herramienta para enfrentar la vida. Queremos que la gente se vaya del show con ganas de comerse el mundo y que el futuro se convierta en un lugar de fantasía.