El cantante presenta “Shock” y “Otoño”, un nuevo single doble adelanto de su próximo álbum “Zenith” y que profundiza su búsqueda hacia un sonido más eléctrico, visceral y atravesado por la tradición del rock británico.

¿Qué lugar ocupan estas dos canciones dentro del universo conceptual del álbum y qué aspectos de esta nueva etapa de tu carrera buscan revelar?
Ambos tracks pertenecen a las primeras jornadas de grabación que se llevaron a cabo en Uruguay. A lo largo de todo el nuevo álbum, se puede transitar un camino que parte de cierta oscuridad hacia un desenlace luminoso y de crecimiento personal. Es una buena combinación de opuestos complementarios a nivel energético, ya que “Shock” contiene una densidad y un carácter oscuro, mientras que “Otoño” es una canción esperanzadora y vital.
En este nuevo material aparece con fuerza la influencia del rock británico, con referencias que van desde Beatles y Oasis hasta The Cure y el brit rock contemporáneo. ¿Cómo trabajaste esas influencias para incorporarlas a tu identidad sin perder la raíz del rock argentino?
Realmente no es muy pensado. Mi formación musical está rodeada de artistas locales como Spinetta, Cerati, Charly pero a su vez con una fuerte carga del rock inglés que mencionás. Sí podría decirte que venía de un disco bastante elegante y solemne, que tuvo la participación de una orquesta en todos los tracks y el mood general era un tempo bastante bajo. Ese formato lo agoté y quería cambiar radicalmente hacia un sonido salvaje, desprolijo y en vivo en donde las guitarras sirvieran como una lanza sonora. Ahí es donde el rock afloró para esta nueva etapa y es el resultado de lo que venía escuchando y de lo que me formó como oyente.
Las canciones fueron producidas junto a Mateo Rodo y grabadas en Unísono, el emblemático estudio creado por Gustavo Cerati. ¿Qué significó trabajar en ese espacio y cómo influyó el entorno y el equipo de producción en el sonido que buscabas?
Las canciones fueron producidas y grabadas en dos instancias: en 2025 en el estudio “Faro House”, en José Ignacio (Uruguay), y el resto de los tracks durante 2026 en el estudio porteño “0618”. Si bien las locaciones influyen en el resultado, no es lo mismo grabar a dos cuadras del mar y terminar las sesiones contemplando el atardecer en la playa, como nos pasó en Uruguay, que estar en el caos de la vida en Buenos Aires tratando de terminar tu álbum. En este caso, no creo que haya sido muy trascendente en cuestión conceptual. Desde el primer minuto, la dirección artística estaba clara y Mateo eligió los estudios que nos permitieran tener el flujo de trabajo necesario para este proyecto. Se necesitaban las condiciones técnicas para poder grabar todos juntos a la vez y un espacio en donde se pudieran poner los amplificadores a mucho volumen y así poder experimentar con sonidos, pedales, máquinas, etc. La idea siempre fue capturar la energía de una banda tocando en vivo, sin click y siguiéndose con el corazón.
“Zenith” está atravesado por conceptos como la intensidad, el deseo, el caos, la velocidad y la transformación, con la idea de vivir al límite para alcanzar ese “punto máximo”. ¿Qué experiencia personal o artística dio origen a ese concepto y cómo se traduce en las canciones?
Como mencioné antes, este nuevo álbum parte de una necesidad de salir de una situación bastante monótona, tanto personal como artística. Para mí es muy importante no repetirme. Siempre he admirado a personas como Bowie o Spinetta, ya que eran buscadores constantes. El rock salió de manera natural. Creo que se lo debo a una guitarra que pude conseguir por la época en que empecé a componer las nuevas canciones; definitivamente encauzó con su sonoridad lo que quería expresar. Hoy me encuentro en un momento de mucha libertad y estoy abierto a lo desconocido, como alguien que se entrega a la vida a toda velocidad.