La cantante líder de la banda Rosal presenta su tercer álbum solista, “Dejame envejecer”, el cuál gira alrededor del paso del tiempo y de las presiones sociales vinculadas con la belleza femenina.

¿Qué te llevó a abordar estos temas y qué significa para vos el título del álbum?
Yo hago música porque no me conforma lo que está dado, puede sonar ingenuo, pero si estuviera conforme haría otra cosa. Quisiera que haya más deseo y más ganas de vida, mi intención es que quien escuche este disco pueda sentir que hay otro espacio, una mirada más amplia para ver lo que sucede. Sabemos que hay un canon de belleza que pesa sobre las mujeres, el tiempo pasa y si lo único que puede prevalecer es la belleza, me refiero a lo que está estandarizado como belleza, no nos queda tanto espacio en la sociedad. Por otro lado, no tenemos la apertura necesaria como para dejar que el rock envejezca y menos si la que hace rock es mujer, ojalá este disco haga un pequeño aporte para pensar distinto. Al mundo le faltan posiciones adultas, en el mejor de los sentidos, que podamos pensar distinto, eso es lo que puede producir un cambio.
El disco nació, en gran parte, a partir de un formato trío junto a Javier Mattanó y Toto Ciccone. ¿Cómo influyó esa dinámica de banda en el sonido y en la composición de las canciones?
En lo personal, esta banda me dio el sostén para poder ser un poco más valiente. Varias de las canciones de este disco empezaron en la interacción con ideas de Javier Mattanó. En ese espacio que armamos pudimos encontrar ideas que eran un poquito distintas a las que hubiéramos planteado cada uno por separado. Además, Javier es originalmente guitarrista, pero en esta banda toca el bajo y siento que salir de su instrumento hizo que abordara el bajo con mucha originalidad, a eso se sumó Toto que es muy detallista, a cada ensayo venía con algún objeto distinto, una botella antigua, unos instrumentos de folklore y aportaba un sonido especial, usó un set de batería muy chiquito que tiene un bombo con parche de cuero, además trajo un gong al estudio, algo muy especial. La dinámica de esta banda fue encontrando un sonido que es el eje del disco y que se potenció por el trabajo junto al productor Ezequiel Kronenberg, que tomó eso especial que teníamos tocando en vivo y le sumó el wurlitzer. Además, estuvieron de invitados Juan Pablo Di Leone en flauta y Diego López de Arcaute en percusión. Ezequiel aprovechó esos espacios vacíos de la banda, en el sentido de que no es un disco sobrecargado, para trabajar algunos efectos a posteriori.
En el álbum participan músicos y artistas de universos muy diversos, como Ezequiel Kronenberg, Laura Wittner, López Arcaute y Juan Pablo Di Leone. ¿Cómo surgieron esas colaboraciones y qué aportó cada uno al resultado final?
Todas estas personas son parte de mi recorrido en la música, son colegas, interlocutores con los que puedo dialogar, tener idas y vueltas, ampliar mi mirada gracias a ellos. Si bien es claro que ninguna creación es individual, este disco fue especialmente de banda, aunque tiene mi nombre. Con Javier Mattanó compusimos varias canciones juntos, él es un gran músico y junto a Toto pudimos encontrar un audio con el que sentirnos representados: se trata de ir tomando decisiones en la búsqueda del sonido, el acorde, la letra, esas decisiones son las que van armando eso especial que solo puede expresar esta banda. Diego siempre aporta ideas originales y muy acertadas, Juampi es un genio total, todas sus ideas son refinadas, muy profundas y emotivas, aporta eso que la canción necesita. Y más allá de este disco, es uno de los músicos más geniales de Argentina. Laura Wittner, de quien soy muy fan, además de aportar la palabra justa, me aportó muchísimas conversaciones que me ayudaron a ajustar lo que quiero decir y cómo hacerlo y para qué y por qué lo hago. Ezequiel Kronenberg es un genio, tiene una mirada conceptual, original y aguda sobre la música, una originalidad en el ritmo, el audio y además tiene la fluidez musical y técnica para concretar esas ideas. Siempre me muestra una perspectiva reveladora. Creo que es un productor que tiene un perfil muy bajo, pero que potencia lo que cada artista tiene para decir. Con respecto a mi aporte, siento que las ideas musicales tienen que estar claras desde un principio y desde ahí empezar su recorrido, si algo no es claro el aporte de los demás no va a hacer que mejore. Otra persona muy importante en este disco es Victoria Dobaño, quien hizo la portada, las conversaciones con ella también fueron un gran aporte especialmente a la hora de encontrar el título del disco.
Después de este tercer álbum solista y de tu recorrido con Rosal, ¿en qué momento artístico sentís que estás hoy y qué expectativas tenés para la presentación de “Dejame envejecer” en La Fábrica?
Siento que puedo integrar con más confianza y más claramente lo que quiero hacer por todo el recorrido que tengo, incluso por todos los errores que tengo, pero cada vez que hago música a pesar del background es como empezar de nuevo porque requiere de una apertura a algo que todavía es un misterio para mí. Para La Fábrica estamos planificando un show que suma algunos detalles en cuanto a lo escénico y también va a haber invitados especiales.