La cantante consolida su sonido con el lanzamiento de su nuevo single «Puñal (Ángel de la debilidad)» donde se plantea una pregunta muy potente: ¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar por aquello que amamos crear?

¿En qué experiencias personales o reflexiones nació esa idea y cómo fue transformándose durante la composición?
La canción nació a mediados de 2024. En ese momento existía un vínculo afectivo que estaba profundamente atravesado por mi manera de crear y por la obra que estaba construyendo, y aunque ese fue el germen de la canción, mientras la estaba escribiendo empecé a pensarla desde otro lugar: la entrega absoluta al proceso creativo. Me interesaba esa relación medio contradictoria con el arte, porque puede ser algo que nos da muchísimo, pero también puede exigirnos, obsesionarnos y hasta consumirnos. Ahí apareció la idea del “Ángel de la debilidad” como una figura que representa al arte mismo: algo que nos invita a entregarnos, incluso sabiendo que podemos salir heridos.
En esta canción volvés a trabajar desde un lenguaje muy simbólico y poético. ¿Qué te permite expresar ese tipo de escritura que sentís que no podrías transmitir de una manera más directa o literal?
Creo que la lectura, la imaginación y dejarme llevar por lo que intuyo me permiten expresar cosas que de otra manera son hasta quizás inexplicables. Me interesa mucho el lenguaje simbólico porque no siento que todo tenga que ser explicado de manera literal. A veces una imagen, una metáfora o una asociación pueden transmitir algo con mucha más precisión que una explicación racional. También me gusta que ese tipo de escritura deje un espacio para que quien escucha complete el sentido desde su propia experiencia.
Para este single convocaste a Santina Avendaño. ¿Cómo surgió la colaboración y qué sentís que aportó su interpretación para potenciar el universo emocional de «Puñal»?
Santi es una amiga que conocí en la facu y no solo la adoro, sino que también la admiro como artista. Ella estuvo en casa durante el proceso de la canción y jugando con unos imanes que tenía en la heladera, armó la frase “Ángel de la debilidad”. Esa frase terminó siendo el estribillo y, a partir de ahí, surgió naturalmente la idea de invitarla a cantar. Siento que su voz aporta una sensibilidad y una presencia muy particular, y que hace que el “Ángel” cobre entidad dentro de la canción.
Después de «Esto» y del lanzamiento de «Tengo lo tuyo», este nuevo adelanto parece mostrar una evolución en tu búsqueda artística. ¿Qué diferencias encontrás entre la Abril que compuso su primer disco y la que hoy está dando forma a este próximo álbum conceptual?
Creo que la principal diferencia está en la atención al detalle y en la claridad del concepto. “Esto” era más bien un conjunto de canciones que había ido guardando durante años, y el disco se construyó a partir de ese material. En este nuevo trabajo, en cambio, le estoy poniendo muchísima energía mental y una entrega que atraviesa incluso lo cotidiano. Hay mucha más obsesión, mucha más atención a cada decisión y una dirección conceptual muy clara. Siento que la Abril que hizo el disco anterior todavía estaba descubriendo hacia dónde quería ir, mientras que la de ahora lo está dando todo. Desde “Tengo lo tuyo”, que fue la canción con la que me recibí a través de su análisis en mi trabajo final de la carrera, hasta “Puñal” y los próximos adelantos, hay un hilo conductor mucho más definido.
Contaste que el próximo disco profundizará en las contradicciones de la vida afectiva, abordando temas como el deseo, la dependencia, las pérdidas y la transformación. ¿Qué tipo de viaje te gustaría que haga el oyente al recorrer esas canciones de principio a fin?
Me gustaría que se entregue al arte y su propia imaginación. ¡A disfrutar del viaje!