“Desorganizado” ya se encuentra disponible en las plataformas digitales y marca el regreso del músico, luego de más de una década alejado de la composición y actividad artística.

HG es un cantante, compositor y productor argentino. Luego de diez años, retoma su vínculo con la creación artística a partir de una serie de canciones inspiradas en experiencias personales que terminan por dar forma a “Desorganizado”, su nuevo EP. Autodidacta y con una marcada inclinación por la música electrónica, desarrolla un universo sonoro en el que prioriza la experimentación con texturas, colores y atmósferas. Para el artista, cada sonido posee una identidad visual, concepto que también se refleja en la estética de sus lanzamientos. A lo largo de sus cuatro canciones, propone un recorrido por los procesos de transformación, el amor, la ansiedad, las relaciones humanas y la búsqueda de auto superación.
¿A qué refiere el nombre del EP?
“Desorganizado” refiere a la desorganización emocional. Mi psicóloga le puso el título de alguna manera. Cuando tuve las canciones grabadas y solo quedó hacer el registro, pensé títulos acordes al mensaje de las canciones. En esa semana, cuando tuve la sesión y, hablé de cuestiones de la vida, ella lanzó la frase “sos desorganizado emocionalmente” y, al salir, dije: “Claro! tengo que ponerle ‘Desorganizado’ porque eso soy”.
Las canciones hablan del caos que genera la inestabilidad al momento de gestionar y procesar los estados afectivos. Y me doy cuenta de que, con los años, uno se va desorganizando cada vez más; aprende a fluir para bien y para mal.
¿Qué hiciste durante los doce años previos sin componer?
Yo venía de un momento muy creativo, de composición, presentaciones en vivo y muchos proyectos. De repente, me bloqueé por diferentes cuestiones. Si no me gusta lo que estoy haciendo, prefiero dar un paso al costado. Siempre sigo al corazón. En esos años, quizás intentaba empezar una canción, pero no sentía que me identificara con lo que hacía.
¿Qué canción inspiró y dio comienzo a esta nueva etapa?
“69” fue la primera de esta etapa. Cuando empecé a componerla y quedé conforme con el resultado, hablé con Sissi Hansen para concretarla en su estudio. La intención era sólo esa: grabar una canción y subirla, pero salió otra, y así hasta llegar al EP.
¿Cuál fue el criterio al momento de seleccionar las cuatro incluidas?
Siento que las canciones tienen coherencia entre sí, tanto por el sonido como en la historia que cuentan. El formato EP me parece excelente para contar una historia de manera breve, que quizás no aburra a quien las escucha, ya que la duración total es de 12’30’’.
¿El orden de las mismas tiene un motivo?
Los títulos van armando una frase que está relacionada con el concepto. En principio, iban a ser tres canciones, pero, ya terminando el proceso, me llegó la idea de otro tema y, por el sonido, dije: “tiene que abrir el EP” (“Ayer”). En cuanto a las letras, la primera habla de la parte más cruda del sentimiento y de la negación total, de querer volver a ese lugar sin medir las consecuencias. La segunda muestra cómo, de a poco, voy abriendo los ojos, pero aún así sigo buscando la situación, mientras que el tercer track, es un empoderamiento donde reconozco que el problema es compartido y lo importante es disfrutar sin esperar nada más. Empoderamiento temporal porque el cuarto representa la aceptación absoluta de que ahí no hay nada y, aunque me lamente, debo alejarme.
Hablemos del proceso de grabación, duración y los desafíos que tocaron sortear.
La grabación fue rápida (una o dos sesiones de una hora para cada canción), en donde fuimos buscando la forma de interpretar lo que compuse. La experiencia de Sissi como cantante es recomendable, ya que grabó con una persona que, a la vez, es coach vocal.
Por ejemplo, en “No Somos Nada” me ayudó a encontrar la forma de ejecutar una melodía que ya estaba hecha, pero no terminaba de encajar, y el resultado dio un giro de 180 grados.
En mis experiencias anteriores, al ser muy obsesivo, grababa infinitamente y nunca quedaba conforme con nada, descartando prácticamente todo. Esta vez, el proceso fue más natural y breve; me propuse grabar y lanzar las canciones sin rodeos.
Con respecto a la mezcla, quizás demoré más porque necesitaba que supieran interpretar la idea y logré eso con Conrado Silvela. Inmediatamente entendió la propuesta y la enriqueció con su aporte.
Al ser independiente, tengo la ventaja de que nadie me apura. Además, fueron huecos entre compromisos pactados de parte suya, ya que, al ser hoy un ingeniero requerido, tiene muchísimo trabajo, pero siempre encuentra la mejor manera de resolver.
En “Después” aportó muchísimo, ya que le dio otra perspectiva. Tanto Sissi como él supieron interpretar la propuesta. Ahí es donde digo que, por más autónomo que uno sea, siempre es necesario el oído de otros para sumar a la música.
¿Considerás sumar alguna propuesta audiovisual en el corto plazo?
Tengo muchísimas ganas de plasmar en videoclips la idea de las canciones. Vengo de una época (soy muy fan de la música de los ‘80s) donde el álbum es un concepto general, desde la elección de los tracks, la tapa y las imágenes, hasta los videos. Asimismo, quiero encontrar gente que se sienta identificada y sepa interpretar el proyecto.
¿Cómo describirías tu presente y cuáles son las expectativas para aquellos que escuchen el material?
Sigo componiendo y grabando. De hecho, “Desorganizado” salió en junio de este año, pero en octubre de 2025 terminé de grabar las canciones. Y, en abril de este año, terminé las mezclas. Imagínense que, durante todo ese tiempo, seguí escribiendo y creando. Ya tengo terminadas cuatro canciones, sólo falta mezclar y otras tantas en proceso.
La idea es lanzar dos EP en el corto / mediano plazo, que van por rumbos diferentes. Entonces, quiero lanzar dos propuestas: una que no está tan lejos de “Desorganizado”, aunque es un poco más arriba, y otra que no voy a contar aún, pero es un género que todavía no se hizo en Argentina.
¿Tenés planificada alguna presentación cercana?
Aún no. Voy a ser la Enya de Argentina (risas). Tengo muchas ganas de salir a presentar el material y también las canciones que estoy grabando. Estoy buscando un programador para que me apoye en vivo. La propuesta es netamente electrónica y, si bien surgió por una necesidad, hoy me siento cómodo con las máquinas. Logro sonidos y texturas que me llevan a otro lugar. No quiere decir que no pueda sumar instrumentos, ya que, de hecho, he tocado con una banda postpunk y a una misma canción podemos ponerle diferentes atuendos.
Me gusta la adrenalina del vivo, poder recrear las canciones y que nunca suenen exactamente igual. Si bien hace años no me subo a un escenario, las ganas de compartir están intactas. Mi sueño es hacer, aunque sea, un teatro pequeño para presentar la propuesta, con diferentes artistas que puedan plasmar, desde lo sonoro y lo visual, el mensaje de las canciones. Total, soñar no cuesta, ¿no?.