El proyecto de la cantante y compositora Gina Pegnotti lanza “Para perderse”, su nuevo álbum conceptual de doce canciones que se entrelazan visualmente para crear una película.

“‘Para perderse’ nace de la incomodidad que siente la generación de treintañeros citadinos y de esa ilusión de que escapar a la naturaleza puede traernos respuestas y calma; como si la naturaleza fuese una especie de tierra prometida. Pero, al final, nuestros problemas nos seguirán a donde sea que vayamos si no los trabajamos”, sentencia Gina.
En las letras aparecen la ansiedad, la búsqueda de sentido y ciertas contradicciones de nuestra época, muchas veces desde el sarcasmo y otras desde una gran vulnerabilidad. ¿Qué observaciones personales o generacionales te impulsaron a escribir estas canciones?
No escribo desde un lugar racional pensando: “Hoy voy a hablar sobre X tema”. En general, me pongo a tocar y las letras van saliendo; luego las reviso y las pulo. Me atravesó ver a muchos de mis amigos con problemas de depresión o ansiedad, y sentir yo misma ese vacío existencial, pensando: “Tiene que haber algo más, la vida no puede ser solo esto”. Y siempre encontré en la música ese “algo más”. Por otro lado, también compongo desde un lugar de catarsis. Por ejemplo, “3 ojos” surgió un día que hacía mucho calor y me daba bronca estar tan cerca del Río de la Plata y sentir que debemos pagar para irnos a una playa lejos porque contaminamos todo el río. Mi abuela me mostraba fotos de cuando era joven y el río de Vicente López era como una playa de veraneo.
Musicalmente el disco propone una convivencia poco habitual entre punk rock, electrónica y folklore contemporáneo. ¿Cómo fue el proceso de encontrar un lenguaje propio que permitiera unir influencias tan diversas dentro de un mismo universo sonoro?
Me cuesta mucho atarme a un género porque escucho música muy diversa y no suelo componer pensando en etiquetas, sino expresando; el pensamiento viene después, a la hora de la producción. El único factor común entre las canciones es que las compuse yo, y todos tenemos nuestras “muletillas” o lugares comunes que repetimos sin importar el género que estemos tocando. La forma que encontramos junto a Emi (Emilia Vega, productora) para que convivan canciones tan diversas fue construir un relato a partir de ellas, siguiendo un hilo emocional y dividiendo el álbum en dos universos: las piezas más rockeras o electrónicas y las más acústicas y tranquilas.
Además de ser un álbum, «Para perderse» está pensado como una obra audiovisual en la que las canciones se conectan para formar una película. ¿Qué importancia tiene el aspecto visual en tu proyecto?
Siempre me interesó mucho lo visual; de hecho, soy hija de un músico y de una artista plástica, así que esos dos mundos siempre estuvieron presentes. Hace varios años que trabajo con Leo (Leonardo Ferrer), un amigo diseñador con quien nos metemos en estas aventuras: “¿Y si hacemos 12 videos, escribimos el guion y los dirigimos nosotros?”. Nuestra primera experiencia fue con el videoclip “Astrología Barata”, del cual después hicimos un recital en vivo con escenografía, gente disfrazada de los personajes del video, etcétera. Me gusta pensar en los recitales como experiencias y traer componentes sensoriales que no sean solo auditivos: siempre reparto burbujeros, a veces cosas con luces o texturas.
¿Y qué experiencia esperás que viva el público cuando descubra la obra completa
Creo que cuando uno lanza una obra al mundo, toma vida propia y ya no le pertenece. Espero que la disfruten y que algo los movilice. Me interesa que la música genere emociones o reflexiones y no que sea solo un producto de consumo. La emoción puede ser bailar y perrear hasta el piso, aunque no creo que sea el caso de mi música (Risas), pero mover el cuerpo es súper liberador y nos saca un rato de los loops de nuestra mente.