El quinteto estadounidense de metal progresivo pasó nuevamente por nuestro país para presentar su disco más reciente, «Dream Theater», y festejar los aniversarios de dos de sus trabajos más aclamados: «Awake» (1994) y «Metropolis Pt.2: Scenes From a Memory» (1999).
Cuando en septiembre de 2010 el baterista y co-fundador de la banda Mike Portnoy anunciaba su paso al costado, el mundo de los fans se tambaleó violentamente. Y era lógico ¿Qué ocurriría ahora que uno de los cerebros y motores – para muchos el único cerebro y motor – de la banda la dejaba, después de 25 años de constante trabajo?
Dispuestos a seguir adelante Petrucci, Rudess, LaBrie y Myung emprendieron una ardua búsqueda que resultaría en la incorporación del eximio Mike Mangini en reemplazo del legendario Portnoy (Las audiciones fueron publicadas posteriormente en un mini documental titulado ‘The Spirit Carries On’). Entre aquellos tiempos de turbulencia y la excelente actualidad de la banda, toneladas de agua pasaron bajo el puente.
Y el espíritu siguió adelante
Casi 4 años después del cimbronazo, Dream Theater volvió a nuestro país para presentar su duodécimo trabajo de estudio, primer homónimo, y primero con el nuevo baterista como compositor activo.
El cambio fue para bien. Dream Theater se plantó como una banda nueva, o al menos profundamente renovada. Con un sonido claro, contundente, aplanador, como pocas veces se los ha escuchado y demostrando una solidez y equilibrio como grupo, un disfrute en el escenario que hacía tiempo no se percibía, y quizás sea sólo comparable – en algún punto remoto – a aquellas 2 memorables fechas en Obras, los días 3 y 4 de diciembre de 2005, primera visita de la banda al país.
Pero las presentaciones de los pasados 26 y 27 de septiembre tuvieron un plus, indefinible pero identificable. Quizás el desgaste como grupo en los últimos tiempos de Portnoy hagan hoy más evidente la renovación, la frescura de la que goza el quinteto, pero estas no son más que especulaciones, no podemos ir más allá de manera seria.
Lo cierto es que a las 20.30 en punto, cuando las luces del Mandarine Park se apagaron dando lugar a ‘False Awakening Suite’, pista que hace de intro del nuevo material, todas las voces fueron una. Al menos por un momento, todos los presentes se emocionaron por igual: Dream Theater estaba nuevamente ante sus ojos. Y estalló la violenta ‘The Enemy Inside’.
Separado en 2 sets de más de una hora cada uno y con un intermedio de 15 minutos (dando por resultado casi 3 hs de música en vivo), la primera parte arremetería principal aunque no exclusivamente con piezas de los últimos 4 discos: ‘The Shattered Fortress’, inesperada por formar parte de la twelve-step suite de Mike Portnoy, ‘On The Back Of Angels’, ‘The Looking Glass’, ‘Trial of Tears’, descanso para el cantante en ‘Enigma Machine’ (con demoledor sólo de Mangini en el medio), ‘Along For the Ride’ y la fenomenal ‘Breaking All Illusions’.
Como estaba previsto, el segundo acto se correspondería con el merecido homenaje por los 20 años de Awake: ‘The Mirror’, ‘Lie’, ‘Lifting Shadows Off a Dream’, ‘Scarred’, la insólita ‘Space Dye-Vest’ y un cierre verdaderamente monumental, la obra de arte perfecta: ‘Illumination Theory’, del álbum más reciente. Y una mención más que especial para el siempre criticado vocalista James LaBrie.
La sección final daría lugar a otro tributo a ellos mismos: el 15 aniversario de Metropolis Pt.2: Scenes From a Memory nos daría la preciosa oportunidad de escuchar 4 piezas fundamentales de la placa: ‘Overture 1928’ y la consecuente ‘Strange Déjà Vu’, la genialidad instrumental ‘The Dance of Eternity’ y una que todos cantarían, para un cierre de alto contenido emocional: ‘Finally Free’.
Inolvidable por donde se lo mire. Evitando quedar presos del fundamentalismo siempre al acecho – que dejaremos para los fanáticos de las personas y no tanto de la música -, la conclusión es obvia: grandes cosas vienen para Dream Theater.
Fotos: Víctor Spinelli










