El power trío presenta su homónimo segundo álbum, en el que conviven el amor por los afectos y la comunidad con una mirada muy crítica sobre el extractivismo.

Después de once años de camino decidieron que este segundo LP lleve simplemente el nombre de la banda. ¿Qué representa «Mugre» para ustedes y por qué sintieron que este era el momento indicado para hacer un disco homónimo?
Sofía Naara (cantante, baterista): Lejos de resultarnos simple, nombrar este disco requirió de dar una pisada muy fuerte. Mugre para nosotras representa un espacio al que llegamos para ser libres, sonar fuerte, pronunciarnos ante lo que nos conmueve y conmover también a quienes nos dan play o vienen a un show. Es la celebración de nuestras creatividades conformando una sola, una expresión de lo colectivo que incluso, cuando tocamos, redobla la apuesta: deviene en pogo y canto de todos los que están ahí. Nos pareció el momento indicado, con una certeza más que orgánica, que aún no precisa ser explicada, para que este nuevo álbum rindiera homenaje a todo esto, a lo que construimos a través de tantos años y también a eso que es Mugre cuando se encuentra con ustedes.
En este trabajo conviven el amor por los afectos y la comunidad con una mirada muy crítica sobre el extractivismo, la desidia estatal y la crisis social. ¿Cómo fue el proceso de transformar esas tensiones en canciones sin perder la fuerza y la urgencia que siempre caracterizaron a Mugre?
Nuestro proceso para que los afectos, de cualquier tipo, se transformen en canciones es encontrarnos en una sala, ocupar nuestros instrumentos, sonar, poner palabras en juego y componer juntas, ahí mismo, siendo a la vez la banda y la cantante, una sola, las tres; como si todas las instancias de la composición se dieran al mismo tiempo cuando en realidad lo que estamos haciendo es construir con mucha fluidez, oficio e intuición, atendiendo a la circunstancia con la que cargamos para que encuentre su camino a ser un tema nuevo. Quizás la fuerza y la urgencia que mencionás pueden llegar a tener sus orígenes en este método.
El álbum fue compuesto y grabado en dos etapas, mientras además estaban girando por Europa. ¿De qué manera ese proceso más extenso y la experiencia de tocar en distintos países influyeron en el sonido y en la identidad final del disco?
De alguna manera, este disco (entre tantísimas otras cosas) unió dos viajes: empezamos a componerlo antes de salir de gira por México (mayo de 2025), atravesadas por estar de cara a esa experiencia, y lo terminamos recién aterrizadas en Argentina, después de girar por España e Italia (mayo de 2026). Es un álbum que contiene decisiones artísticas de un grupo de personas que estaban en constante movimiento y, por largos momentos, a mucha distancia de su propio país, y de los conflictos y bendiciones que este pudiera tener. Como mínimo, la perspectiva que nos dieron tanto el tiempo como los viajes influyó en la determinación con la que abordamos el proceso creativo: pudimos estar muy adentro y cerca, en medio de todo ese trabajo, y también lejos, verlo y escucharlo con distancia y visión general. Global. ¿Qué queríamos sentir al escuchar nuestro disco en cualquier parte del mundo? A medida en que nos respondíamos esa pregunta, el disco se iba definiendo hacia la dirección correcta.
Volvieron a trabajar junto a Tweety González en la coproducción, con mezcla de un productor de amplia trayectoria y masterización de Daniel Ovié. ¿Qué les aportó este equipo para alcanzar la atmósfera más oscura y opaca que buscaban en comparación con «Somos Profesionales»?
Elegimos trabajar de nuevo junto a Tweety porque la experiencia del disco anterior nos mostró que él pone a disposición todas sus herramientas y su escucha, interpretando en cada instancia lo que buscamos generar, abriéndose a crear junto a nosotras. Creemos que es ahí en donde reside la mayor bondad del equipo: trabajamos juntos, con un ida y vuelta muy respetuoso, lleno de propuestas creativas; ni él ni nosotras nos guardamos nada. Y es desde ese lugar también que decidimos encargarle el mastering a Daniel Ovié, confiando en su trayectoria y en su sólida búsqueda del audio preciso para cada obra en la que participa.
La presentación oficial será el 20 de agosto en Niceto Club, un escenario emblemático que por primera vez encabezarán con una fecha propia. ¿Qué significa llegar a ese momento después de más de una década de autogestión y qué tipo de show preparan para presentar «Mugre» en vivo?
Por un lado, significa que esa autogestión funcionó y creció, contra cualquier viento o marea que nos haya tocado a lo largo de estos años: no hace falta repasar pandemias, crisis económicas, recortes presupuestarios para la cultura, la tarea diaria de sobrevivir en condiciones más que enemigas, entre otras. También significa, o más bien refleja, algo muy importante para nosotras, que es nuestro vínculo con el público de Mugre, un público muy presente y amoroso que desde siempre se encarga de hacernos saber cuánto disfrutan nuestros shows o de indicarnos en dónde nos están esperando para vivirlos por primera vez. Ese público también creció y necesita nuevos espacios para acercarse a poguear y gritar las canciones. Niceto será uno de ellos. El show que estamos preparando tiene su fuerte en nuestra performance y para eso el vestuario y las luces serán nuestros principales aliados. En cuanto al set list, puedo decir que sonará la Mugre de ahora y de siempre.