No es de noche ni de día en tu cabeza
Y la certeza de seguir dando patadas contra la puerta
Te hace perder equilibrios, te va tirando al desquicio, se consume tu paciencia
Y nada, nada te despierta
Y nada te despierta
Y nada te despierta
Oprimís la sensación de ser correcto
De comerte el tiempo muerto, de llevarte sueños viejos para el colchón
De saberte el más siniestro de esta jaula que te tiene fresco, activo, suelto, indomable y tan sin amor
Y nada te despierta
Y nada te despierta