Nada tengo para darte.
Nada mas que dos palabras.
Quisiera poder esperarte
y susurrarlas en tu espalda.
No es que piense que es poco,
es que se que no te alcanza.
Es como un sueño que no toco.
Mas que un sueño, una esperanza.
Nada tengo para darte.
Dos palabras solamente.
Con ellas pienso acariciarte
y marcharme de repente.
No se donde estare mañana.
Se de hoy. Y hoy es, mi vida,
la tibieza de tu vientre,
mi hogar, mi despedida.