Solo se de un manto que al cubrir con su esplendor,
enciende tempestad en algún lugar.
Solo se de un cielo que, al ser claro en todo sur,
puede ser la calma y quiere ser un puente
a las estrellas perdidas al sentir que siempre el sol se refugia en llamas: arde todo cuerpo al rededor.
¡Va a cambiar!
Enciende, reanima una tenue luz.
Fue tu guía entre las ruinas mi pequeña flor.