Mientras siguen mostrando su primer álbum, el quinteto con influencias post punk y hard rock se prepara para festejar una década de formación el año que viene y lanzar nuevo material.
“Ya tenemos bastantes temas que están esperando su momento de grabación y salir a la cancha –confiesa su baterista, Gastón Guevara–. Queremos que sea un disco en video, pero hay que calcular cuánto tiempo vamos a demorar en terminar algo así de la manera que lo imaginamos, de la manera que nos gustaría que quede”.
El conjunto oriundo del barrio porteño de Mataderos se completa con Mariano Lugones (voz, guitarra y minimoog), Lucas Rodríguez (guitarra), Walter Sánchez (guitarra) y Sebastián Fontenla (bajo).
Formados en 2006, lanzaron su álbum debut hace dos años: “Mil caminos”, un disco de nueve canciones (más un track oculto) que muestra un sonido que navega por el punk rock experimental. El larga duración también fue editado en formato casete por el sello Volante Discos.
En “Mil caminos” grabaron de una forma muy particular, a la vieja usanza, todos juntos y en una sola toma.
Estuvo buenísimo. Arrancamos bien temprano, estuvimos todo el día tocando y de ahí rescatamos los temas, eligiendo las tomas que más nos gustaron. Los últimos temas que grabamos ya eran cualquier cosa. Lo positivo fue que lo hicimos en nuestra sala, en nuestro espacio, con una comodidad insuperable. Conocemos cada rincón y cómo viaja el sonido ahí adentro. Los contra serían la falta de algunas herramientas técnicas y esa prolijidad del sonido de estudio. Tuvimos que grabar la voz por separado para poder editar con comodidad.
Además de la particularidad de la grabación, lo editaron también en formato casete, ¿les atrae la idea de lo retro?
Sí, nos atrae esa idea. Pero no lo hicimos por eso. Nunca hubiésemos pensado en sacarlo en casete, salvo como algo de colección, pero apareció una propuesta de Volante Discos, sello que lleva editado alrededor de cien bandas de todas partes en casete, con muchas bandas buenísimas del Interior. El amigo Juan Moran nos propuso editar “Mil Caminos” en casete, y presentarlo en Córdoba en el “Corredor Federal de Producción”, que es un proyecto que tiene la intención de generar un intercambio que reconozca el trabajo de los diferentes agentes que operan dentro de la escena de la música experimental, alternativa e independiente.
¿Cómo ven hoy al Rock Nacional en la actualidad?
Si hablamos de lo masivo, es bastante pobre, siempre están los mismos, y los nuevos grupos que salen a la luz no proponen nada nuevo o nada atractivo para nuestro punto de vista. En el under hay miles de bandas, proyectos, solistas que están buenísimos, pero nadie les da bola. El dinero sigue mandando y decidiendo quiénes llegan a tener más difusión. Estos grupos son de gente que tiene su laburo, su familia, sus obligaciones y, con el tiempo justo para dedicarle a sus proyectos, hacen un producto mucho más rico que los antes mencionados, y ni hablar de los hijos del viejo rock!
¿Qué satisfacciones les trae tocar en una banda?
La satisfacción es infinita. Cuando hacés lo que te gusta y con la gente que querés, se genera una energía que te permite ir para adelante sin importar nada. Para nosotros esto es una necesidad, todavía no encontramos una mejor droga que tocar juntos.
El año que viene cumplen una década de formación, ¿qué cosas cambiaron en la banda?
En el camino dejamos diferencias, experiencias que nos sirvieron para crecer a nivel humano y manejarnos de una manera un poco más profesional, mejor. También encontramos muchos amigos músicos y no músicos muy interesantes, que ven esto con una perspectiva similar a la nuestra, viajando en el mismo barco. El sonido lo encontramos, pero estamos todo el tiempo refinándolo. No nos podemos quedar quietos, tenemos una necesidad de estar en constante búsqueda y alerta, no nos conformamos nunca.
