Con la grabación de su segundo álbum, Raíces vuelve a recobrar la vigencia que nunca pudo conservar por la falta de continuidad en sus presentaciones. Muchos músicos pasaron por la agrupación; sin embargo, la línea musical no se tergiversó. La fusión de candombe, rock y jazz es lo que todavía rige para el nuevo disco de un Raíces que, conducido por Luis Alberto Satragni, sigue en camino.

Más de una vez, los sucesivos cambios de instrumentistas malograron experiencias musicales con proyecciones alentadoras. En contraposición, Raíces sostuvo su estilo a pesar de los vaivenes originados por las tendencias de los músicos que se incorporaron. Lo más reciente en la vida del grupo fue el cambio de su tecladista, Martín Orduñez, por leo Sujatovich, quien se integró en carácter de invitado. Desde sus comienzos, el conjunto pasó por distintas etapas, algunas veces generadas por la discontinuidad en las actuaciones, y otras por la frecuencia de esos cambios de integrantes.
Seguramente esos reemplazos se autoprescribieron por la necesidad de redondear una personalidad que, en sus orígenes, estaba lejos de convencer a sus propios ejecutores. Raíces era un experimento poco transitado en la música popular argentina, y si hubo algún antecedente no fue halagúueño. Basta recordar la’reprobación que obtuvo Totem, de Rubén Rada, en un festival B. A. Rock.
Con un segundo álbum (que probablemente se editará en noviembre), un ciclo previo a su lanzamiento, la posibilidad de que se publique en otros países y el-afianzamiento de los músicos len este disco el sobresaliente guitarrista Alberto Bengolea expondrá dos de sus temas), Raíces consolidó su proyecto, a tres años de su surgimiento. Su conductor, Luis Alberto Satragni (bajista y principal compositor), realizó una evaluación sobre la trayectoria del grupo, consecuente en la reivindicación y maduración de la música popular que todavía se hace en los conventilos candomberos del Uruguay. Para Raíces, este álbum es una . manera de confirmarse como producto emergente de esta parte del mundo.
Cambios y superación
¿A qué se debe que Raíces haya cambiado tantas veces de músicos? ¿Es un Índice de inestabilidad? Después de la formación de Calamaro-Bengolea-TordóJimmy Santos, pasó por Raíces Martín Orduñez, que es un tipo que se toca todo; pero la economía actual del país hace que los músicos tengan que salir a trabajar en otro tipo de cosas, ya que no pueden mantenerse con un grupo solamente. El desgaste de Martín se reflejaba en la música, y notábamos que todo se desinflaba. Como músico es fantástico, pero el esquema no funcionaba. Lo llamamos a Leo, estuvimos de acuerdo, «y él tenía muchas ganas de tocar y grabar con nosotros. En poco tiempo salió todo, inclusive —diría— mejor que lo que venía saliendo el sonido del grupo. Esto se nota a partir de que ahora todos tenemos clara la meta musical de lo que es Raíces. Martín es un músico muy influido por el freejazz, y esa tendencia que trajo él al grupo era como muy irritante en relación a la música que siempre quisimos hacer. Como experiencia fue muy buena; aprendimos muchas cosas, nos metimos por muchos caminos distintos. Nos sirvió para saber hasta dónde podíamos legar por ese camino; pero, a nivel del sonido que pretendíamos lograr para el grupo, encuentro que no era. El sonido de Raíces es el que estamos haciendo ahora.
¿En qué afectaron esos cambios a la carrera y la música de Raíces?
Nos afectó en cuanto a la continuidad de esfuerzos que lleva un grupo cuando son los mismos cinco tipos quienes producen las etapas juntos. Más o menos, cada músico que llegó a Raíces fue encaminado dentro de lo que necesitaba el grupo en cada momento. Entonces, el resultado no dejó de ser una cosa muy similar a lo que nosotros pretendimos siempre.
¿Cómo es ese resultado musical que están grabando?
Estamos grabando dentro del mismo estilo que en el álbum anterior, pero creo que un poco . más superado. Musicalmente, nos superamos a nivel individual y compositivo. Esto lo veo en el sonido general, en el ensamble, en la ampliación armónica. Es que uno aprendió a trabajar los acordes de una forma más abierta. El final de estos temas no es tan furioso como antes, ni es sólo calentura. Tal vez no salieron así en el disco anterior, “B.O.V. Dombe”, pero en este álbum lo- gramos Calidad musical, que es un poco la búsqueda de este” momento. Tratamos de que lo nuestro no se parezca demasiado a nada. Los músicos que están en este disco tienen más nivel que los del anterior; incluso los que todavía están en el grupo se ‘ han superado, por ejemplo Bengolea, Tordó y Leo.

Depresión y optimismo
¿La fusión que hacen sigue siendo candombe, rock y jazz?
Sí, claro. No pienso que la música que hoy está haciendo Raíces sea lo definitivo. Uno investiga por distintos caminos. Lo que hacemos no es el estilo definitivo ni la definición total del grupo. En este grupo en particular, la definición total no va a existir nunca, porque creo en el constante cambio. No considero que sea provechoso mantener al grupo encasillado en determinada línea. Necesito seguir caminando, pero conservando una esencia básica, que la da el candombe, lógicamente.
¿Tus letras reflejan las leyendas folklóricas del candombe, como en el primer álbum?
Tal como me lo propuse hace unaño, las letras ya no hablan de eso, sino que comienzan a latir en esta época. Son simples, con un pequeño trasfondo que obliga a escuchar con atención: hay un mensaje profundo que no se vislumbra superficialmente. Hablan de la ciudad, de mi pueblo, de la gente, de lo que pasa en la música en la actualidad.
¿Y qué está pasando?
– Es un momento difícil para todo músico que se propone estar y vivir de lo que es la música. Es un momento difícil para el músico y para el público, por la depresión que se ve en la calle o en cualquier lugar. Y nadie puede estar al margen de eso; cualquier persona que componga algo hoy debe reflejarlo. Aunque sea inconscientemente, el estado de ánimo es una evaluación de la situación actual. Si se es honesto, está. Pienso que el desarrollo de una canción es como el día de cualquier ser humano: pueden tener momentos optimistas o depresivos, lo fresco y alegre o lo bajoneante. Y eso se puede reflejar con cualquier tipo de música, sin rótulos: con música.

Fusión adolescente
– ¿Volverías al rock and roll que alguna vez hiciste con Moris?
– Es difícil que alguna vez vuelva al rock and roll, pero trato de no preestablecer nada en mi carrera como compositor. Si lo siento en determinado momen- to, lo voy a hacer. Es dificil, porque esto que está pasando musicalmente desde el año 75 en adelante es fuerte, tanto como lo que me pasó en el 70 con el rock pesado, o desde el ’62 con la música de los Beatles. Esto es muy fuerte, no sé a dónde llegará o desembocará, pero siempre me voy a sumergir en lo que necesite hacer en su momento.
¿A qué Hamás “esto” que se está produciendo ahora?
Se está produciendo un fenómeno de fusión de mil tipos de música, sin límites. En la música que está haciendo Raíces en la actualidad no solamente hay candombe, jazz y rock, sino que hay algunas cosas más: influencias de música norteamericana, brasileña, colombiana. De a poco nos vamos a ir abriendo a todo lo que sea necesario tener dentro de nuestra música.
¿Cómo planteás tus necesidades musicales?
Trato de no manejar nada de antemano. Siendo espontáneo puedo llegar a cometer grandes errores, pero también a crear cosas que realmente me satisfagan.
¿Hubo también algo de especulativo en el auge de esta tendencia redentora de la música americana?
Seguro. Personalmente, cuando conocí este tipo de fusiones, en el Uruguay no existía el fazz-rock ni el jazz-candombe. Fue una corriente muy fuerte de músicos que hicieron una música que no tenía nombre pero sí tenía nombres, compositores. No fue una moda, sino una cosa que nos pegó en la cabeza a todos. Yo la tengo desde que tenía doce años. A los catorce tuve un grupo, Búcaro, con el que hacíamos un “candombe beat”, si querés. No digo que esto sea lo único y más fuerte en este momento, pero músicos europeos, yanquis y americanos están investigando en los ritmos latinoamericanos. Para nosotros, es como tratar de lograr una formación musical propia. Es más importante recurrir a nuestras fuentes que imitar a B. B. King. Es más sano y es nuestro.