Tras formar parte de las bandas de Javier Calamaro, Julieta Venegas, y la de su hermano Coti, Matías Sorokin formó Legüero, grabó su primer disco en España y llega a la Argentina para presentarlo.
El álbum debut del nuevo proyecto del músico entrerriano navega entre el folk, el rock, y algunas pizcas de blues y country, donde prima la guitarra sin dejar de lado la canción; letras inspiradas en la distancia, la memoria, los recuerdos y la nostalgia de añorar su ciudad natal, Concordia, desde el viejo continente. «Hay cosas que no se borran de la cabeza –remarca Matías-. Ciertas imágenes que quedan para siempre. Y Concordia es una de esas imágenes, que por suerte sigue estando presente».
¿En qué ayuda a tu proyecto musical haber tocado con músicos ya consagrados?
En todo. Desde lo musical a lo más simple de la profesión. Lo que aprendí laburando con Coti no tiene nombre. Y eso es lo más importante. Uno va aprendiendo de la gente que está al lado y al revés.
¿En qué momento sentiste que estabas listo para armar tu propio proyecto?
Lo sentí en el momento que teníamos cinco o seis canciones y nos juntamos a tocarlas en una sala de ensayo. Escucharlas de esa manera nos hizo tomar carrera e intentar hacer nuestro camino.
¿Qué pesa más al momento de componer? ¿La letra o la música?
Intento que vayan juntas. Una sin la otra creo que no son nada. No me considero un letrista, así que quizás la letra es lo que me tome más tiempo.
¿Y el sonido de Legüero ya es este del disco?
Es constante. Todavía nos queda mucha búsqueda y recorrido como para encontrarlo. Quizás ahí está el sonido.
¿Por qué decidiste irte a España y grabar el álbum allá?
Me fui a España con Coti. Cuando él estaba empezando su carrera me ofreció irme con él y no lo pensé. Lo de grabarlo en Madrid es por la sencilla razón de que estamos radicados allá. Y creo que eso ayudó a lo que hablábamos antes sobre a qué le canta Legüero. Creo que de no haber sido grabado ahí hablaríamos de otras cosas.
¿Cómo es tu vida musical allá?
Tuve la suerte de conocer a los chicos de Sidecars con los que vengo tocando hace cinco años, aparte de girar y laburar con Coti. Tengo mi estudio y mi lugar para encerrarme a trabajar tranquilamente.
¿Qué tiene de especial para vos venir a tocar tu música a la Argentina?
Me encantan las rutas Argentinas, de verdad. Ver el campo me alucina. Y creo que la conexión con el público es distinta. Hay una necesidad de música importante.
