A poco tiempo de haber lanzado su último EP «Mapuche», la banda liderada por Claudio Quartero se aleja un poco del under porteño para afrontar un nuevo desafío. El show será el próximo 17 de mayo en el bar Underground, de La Plata.
¿Cuál fue la respuesta de la gente cuando arrancaste con el proyecto y cómo lo visualizás ahora?
Claudio Quartero: Es todo un tema porque justamente, como no se apoya en los pilares necesarios de un mercado establecido, hay gente que no está preparada. Sin ánimo de defenestrar a nadie, es más limitado el margen de aceptación. Es así que hemos estado inventando durante 20 años nuestra propia música y llegamos a una época en la cual hace 5 u 8 años únicamente valía el hit.
Recién ahora estoy notando que se abre una nueva posibilidad de que la mente esté más abierta y la gente se preste a escuchar nuevas propuestas. Igual, la multitud sigue siendo dirigida hacia los lugares donde no hay que pensar tanto. Un estribillo que se repite cinco veces y dice por ejemplo “si del otro lado del puente vas a estar, yo te voy a querer”… mucho no necesitas pensar.
Creo que apunta a un público específico en ese caso.
Claudio: Esa lectura particularmente es la que hacen los productores. Uno te puede armar recitales de La Renga y hacer al mismo tiempo los shows de Agapornis, porque lo que importa en sí es la ganancia. Eso ,en otros países también se da, y no soy pro-yanqui, pero los shows y el sonido son impresionantes hasta hablándote de un recital de Lady Gaga.
Los siete ingenieros que están atrás de la consola de sonido no tienen palabra de la cantidad de conocimiento que poseen y cómo se compenetran con la obra, tanto de un show de Bon Jovi como puede ser de Aerosmith. Tienen la misma preocupación tocando en vivo para 50 mil personas como puede ser en un barcito chico donde hay sólo 150.
Acá vos vas a ver a un grupo que tiene un sonido horrible y los sonidistas están quemados, porque tocan dos o tres en una misma noche y ni saben qué banda es.
¿No sería una responsabilidad de la banda el llevar a su propio sonidista para que suene como realmente quiere?
Claudio: Tu observación es perfecta y no se da siempre porque tampoco el músico está firme en su lugar exigiéndolo. Es toda una cadena, porque si la banda no tiene los recursos, llega al boliche y el dueño busca la rapidez para que una noche le rinda como un taxi.
¿Dónde esta la Saga en todo esto?
Claudio: La Saga trata justamente no de ir en contra porque se tiene que amoldar un poco, pero sí a través de los años se ha hecho un método de trabajo, tratando de llegar a algo mejor. El otro día hice un show en el Gregon, y es un lugar donde tocaron muchas bandas, pero yo creo que artista es quien tiene que poner el acento en la necesidad que lleva. Yo tengo un grupo en el cual es lindo escuchar el encadenamiento de tonos y también es muy lindo escuchar una nota. Entonces, cuando invitás a la persona y le decís que le va a sonar diferente, creo que estás alimentando el alma porque la sensación que le produce no la escuchás siempre.
¿Cómo hacen legible un mensaje cuyo canal es solo la música?
Claudio: El entramado de las armonías son muy difíciles, pero existe un método que es el lenguaje para poder explicarlo bien. Hay una técnica a desarrollar y otra que ya estaba desarrollada. No nos olvidemos de que son muy poquitas las notas y vienen de dinastías y dinastías, donde nosotros apenas somos unos recreadores.
Los temas que hacemos en La Saga te identifican y hay cosas que se escuchan mucho en la música abstracta. Hay un quiebre en la historia que se llama Dadaísmo, que influyó en diferentes artes y en la sociedad misma. Luego, llegó André Breton con su forma de ver las cosas y ese momento se acerca más a lo que queremos hacer nosotros.
Serían las raíces de la música instrumental que, hoy por hoy, decidieron hacer ustedes.
Claudio: Claro, es como ver la historia lisa o en desarrollo hasta que hay un momento en que se quiebra y comienza otra cosa. Nosotros tomamos el quiebre, entonces podés encontrar por ejemplo: figuras, notas y acentos. Para una persona que lo escucha por primera vez quizás hasta le cueste entender al principio de qué se trata.
En el camino, por supuesto, hay un montón de cosas que se interponen, pero creo que son precisamente la sal de la vida.
¿Te referís a la complicación de conseguir lugares para tocar?
Claudio: Sí, pero además hay otra lectura con respecto a los lugares, la cultura y el negocio. En la Argentina no hay ningún lugar preparado para conciertos. Boca no es para tocar y River mucho menos, porque no se escucha nada y el artista está a 200 metros de la gente.
Nosotros tratamos de acercarnos a la excelencia, tanto con La Saga como con Skay, pero acá no hay arquitectos, ingenieros o empresas que se ocupen de eso. Argentina es muy joven en todos estos aspectos, pero es lo que nos tocó.
Es todo un desafío entonces para una banda con sus características.
Claudio: Sí, La Saga es un desafío y no entra en la competencia de otras bandas. Dentro del grupo hay una exploración y ahí es donde yo me paso horas probando cosas. De hecho, me ha costado muchos años salir de la canción y los gustos establecidos, pero yo estoy muy contento porque lo que hago es algo que puede dejar mucha tela para cortar. No sólo a gente de mi edad, sino a los jóvenes que recién empiezan a tocar, y eso te abre muchas puertas. Yo quiero que sean puertas del espíritu, no del mercado.
En la necesidad de que La Saga llegue a la gente fuimos tomando diferentes herramientas para hacer entender de qué se trata. Por ejemplo, en un recital hice como una especie de guía que desarrollaba tema por tema con imágenes que a mi me habían sugerido en un momento determinado. Al tirar una frase nos dimos cuenta de que podía llegar a ser un sistema disparador para el ejercicio.
El ejercicio de entender los temas más allá de que no haya una letra específica.
Claudio: Exacto, porque si yo te doy un disparador el juego es que vos lo continúes y poder asociar la música con un momento o recuerdo particular de tu vida. Hay mucha gente que no tiene el ejercicio de imaginar porque es más fácil el producto ya masticado que ponerse a masticar por uno mismo. Nosotros, a pesar de todo eso, pretendemos que la gente venga, que pase un rato escuchando música y se lleven algo.
Creo que La Saga toca cierta fibra dormida y nos ha pasado de hacer shows en lugares donde no había una palabra de por medio y la gente se acercaba contando la sensación que les había generado.
¿Cómo definirías al público de La Saga?
Claudio: Es difícil definirlo, pero también por experimentar hemos probado de tocar con otras bandas que no tenían nada que ver con nuestra música. En La Plata, por ejemplo, tocamos con una banda que se llamaba Viejo Marfil que hacen rock fuerte y sin embargo me quedó a mi la experiencia de ver que cualquiera es propenso a tomar algo de lo que hacemos nosotros.
El que no queda sorprendido por ahí abre ese tercer ojo y juega con eso. El que no entendió absolutamente nada te lo dice, pero sigue apreciando lo musical.
Creo que uno de los grandes problemas que hay en Argentina son los cantantes. Podés tener un tipo que dice cosas muy interesantes pero no las dice bellamente y ahí ya tiene un escalón abajo. Y al revés pasa lo mismo, quizás tenés un músico que canta muy lindo, pero no dice nada. Por eso nosotros preferimos no cantar. Tenemos muchas cosas por decir, pero no cantamos porque va en contra de la belleza que buscamos.
Sacaron recientemente «Mapuche», pero no está editado aún.
Claudio: No, y al no estar editado lo consideramos como un EP que adelanta lo que va a pasar. El tema del editado se perdió mucho en la actualidad y tenés además la opción de subir los temas a internet.
¿Y de qué se trata este EP?
Claudio: Creo que hoy es el máximo exponente de lo que hemos logrado artísticamente. Como a su vez somos productores de cada uno de nosotros, la primer premisa es tratar de mejorar. Es así que el grupo arranca tocando con lo básico como cualquier otro: batería, teclado y bajo. Lo escuchas y decís: “¿tres tipos hacen todo esto?”. Y eso es porque todos los días tenemos la rutina de mejorar.
Yo siempre digo que la banda está en una evolución constante, porque todo es fresco y va variando. Lo que no hacemos es incorporar cosas nuevas a algo que ya está. Por ejemplo, «Hipnótico Affair» suena igual en el disco como en el vivo. Lógicamente, las herramientas del vivo no son las mismas que en un estudio, pero se respeta el molde.
¿Cómo fue la grabación del material?
Claudio: Se realizó con programas de computadora (Pro Tools) y grabamos primero una toma de todos los instrumentos juntos, con los temas ensayados. A eso se superpusieron después los lugares donde queríamos que tuvieran más protagonismo, un efecto o sonido, pero siempre respetando el calor de los tres instrumentos juntos.
¿Dónde serán los próximos shows?
Claudio: El 17 de mayo vamos a estar en Underground de La Plata, luego en el Café de la Flor, en Rosario y entre medio de esa dos fechas, una en Capital.
Con respecto al show de La Plata estamos con el trabajo de sonar a rock, sin perder la esencia de lo que es la música con muchos aparatos electrónicos. Por eso es que tomamos tantas fechas y tenemos 3 ó 4 shows al mes, porque lo tomamos como parte de la práctica. Lo mismo pasa con el armado, donde se trabajan las mezclas y la iluminación con un equipo modesto, pero que va a fijar conceptos. Creo que si lográs fijar conceptos con herramientas pequeñas, cuando utilices las grandes te van a parecer más tuyas.
Lo de La Plata va a ser un momento único y probablemente no se vuelva a reproducir. Siempre con la impronta de sonar con ese grano que tiene el rock a un volumen adecuado para que se entiendan todas las capas de sonido, y a su vez probar si llegamos a poner una voz que relate mientras realizamos el show.
¿Tienen un circuito armado?
Claudio: Sí, pero también nos llaman bastante para tocar en diferentes lugares o mismo bandas de otros estilos musicales. Nosotros vamos con todo gusto y se dan cuenta que nuestra banda no compite, entonces se genera una noche especial.
¿Cómo ves a La Saga de acá a 5 años?
Claudio: Yo creo que en principio hay que aprender a administrar y entender que las personas que están alrededor recibiendo esta propuesta van más lento. Por lo tanto en los próximos años voy a tener que recapitular temas anteriores porque la gente va a empezar a comprender un poco más lo que hacemos y de qué se trata La Saga.