La banda tucumana realizará su primer show propio en El Teatrito, este sábado. Luego ingresará a grabar su nuevo disco.
Más de diez años en los escenarios y una idea fija: hacerlo todo al revés. Karma Sudaca se hizo fuerte primero en sus pagos, formaron una buena base, y recién ahora se sienten preparados para desembarcar en Buenos Aires. Hoy llevan el título de «los de mayor convocatoria en el norte», porque sus shows no bajan de las tres mil personas, y todo por esa idea de aferrarse a las raíces que nunca se les fue de la cabeza. No quisieron salir de su provincia para ir a probar suerte en Buenos Aires. «Es lo que todo el mundo nos dijo. Pero no quisimos, nos gusta hacer las cosas al revés», dice Tony Molteni, voz de la banda que el sábado 23 de junio hace su primera fecha en Buenos Aires, ahí en El Teatrito, solos, solitos.
Luego de un disco editado por una multinacional («Furia interior», Universal) con un tema incluido en la banda de sonido de la película «Deuda» de Lanata («Furia Calchaquí») y de un par de recitales ante 8 mil personas en la Plaza Independencia (sí, 8 mil en Tucumán es demasiado), Karma Sudaca es una suerte de esperanza para el rock del norte. Sus remeras se ven en todos los festivales, porque pasaron por absolutamente todos repartiendo discos, sonrisas, compartiendo mates y cervezas y, claro, dejando las casacas que hoy ilustran la mayoría de los recitales del país.
Desde el norte hasta el sur. Los Karma abrieron el año con giras por la costa y levantando el telón del último Cosquín Rock. Luego pasaron de los calores tucumanos a doblarse del frío en sus primeras fechas abajo, en Río Gallegos. Representaron al Norte en los festejos por los 40 años del rock en el Roxy y, ahora, esperan ansiosos su tan intrigante arribo a la gran ciudad, al que se suman el Mono y Maikel de Kapanga como invitados locales para la fecha.
Momento histórico para el rock tucumano, una fecha más para la amplia agenda que propone Buenos Aires. Lo cierto es que no pasará desapercibido, o por lo menos eso es lo que intentarán los seguidores porteños, y los que viajen 1200 km a Capital para ver Karma. Y después, cuando pase el temblor, piensan encerrarse a preparar el nuevo material. El cuarto disco de estudio todavía no tiene título, lo grabarán en Galápagos (Buenos Aires) y, seguramente, traerá otras tantas alegrías para el rock tucumano.