Pianista de proyectos como Amores Tangos y de músicos como Lito Epumer, Laura Ros, Deborah Dixon y Soledad Villamil, entre otros, Juan Tarsia comenzó hace un par de años a visualizar su camino solista y a componer el material de lo que se convirtió en su reciente primer álbum: «Traé Luz».
«Las temáticas que lo componen surgen de diferentes estados emocionales, situaciones que me movilizan y se hacen canción –narra Juan-. Así es como escribo sobre las Madres de Plaza de Mayo, un amor, o el deseo de una sociedad más justa, dependiendo de lo que necesito expresar en ese momento. La constante es esa sensación de transmutar, de mover, empezar la búsqueda en un estado y terminar en otro. Creo que algo similar se da en la escucha del disco, es un recorrido por muchos paisajes diferentes».
¿Qué te llevó a lanzarte como solista?
Luego de una primera etapa de composición, bastante introspectiva, apareció la necesidad de compartir esa ebullición interna. Comencé a mostrar esos bocetos y los primeros contactos con el exterior fueron claves. Recibí un feedback que me alentó y confirmó mi deseo del desarrollo de esas canciones hacia algún lugar, todavía desconocido. Ahí surgió la idea de armar el grupo y grabar el disco, y rápidamente comenzaron a sumarse amigos que se identificaron con la propuesta. Me siento muy afortunado por eso.
¿En qué cosas te beneficia haber trabajado y colaborado para tantos otros músicos?
Es un gran aprendizaje. Con la música tuve la posibilidad de viajar por el mundo y compartir experiencias y escenarios con artistas súper talentosos y profesionales de los cuales aprendí mucho: desde detalles de producción o arreglos, hasta dinámicas grupales, o tener la posibilidad de tocar frente a miles de personas en lugares increíbles. Todas esas experiencias me dejaron mucho y creo que ese bagaje me aporta cierta confianza y asertividad a la hora de tomar algunas decisiones.
¿Qué cosas te influencian para escribir?
La principal influencia son los cambios, ese desfasaje entre lo que está dejando de ser y lo que viene. Ahí se abre una grieta que me genera cierto movimiento y me empuja a escribir algo. También hay referentes que marcaron mi forma de acercarme a la escritura, como el mundo de (Luis Alberto) Spinetta, (Pedro) Aznar o (Milan) Kundera.
En el álbum hay dos homenajes directos a Spinetta, uno es el cover de «Plegaria para un niño dormido»…
Desde el comienzo de la producción del disco supe que quería incluir un tema del Flaco. La decisión era muy difícil ya que soy fan absoluto de su obra y me gustan todos los temas. Entonces fue cuando se nos ocurrió, junto con Fede Elías, coproductor artístico, versionar un tema de Almendra y hacerlo sonar bien moderno, como si perteneciera a la última etapa de él. Ahí apareció «Plegaria», que siempre me conmovió y ya era parte de mi repertorio habitual.
El otro homenaje es la instrumental «La ausencia de Luis»…
Es un tema que hice cuando me enteré de su muerte. Fue un momento de insoportable tristeza que expresé a través de esos minutos de música. El primer cimbronazo de sentir que el tipo que admirás ya no va a hacer más canciones.
¿Cómo te definirías como letrista?
Si tuviera que definirme, sería como un músico que escribe, porque es prácticamente imposible para mí separar la escritura de la música.
¿Y hacia dónde apunta tu escritura?
Sería un placer inmenso para mí que algo de lo que escribo resuene en alguien, y que esa idea pueda ser agente de modificación de la realidad. Creo que todos podemos ser el puntapié inicial de algo nuevo, por chico que sea, y así generar múltiples cambios que nos lleven a un lugar mejor en conjunto.
¿Buscás dejar algún mensaje?
Si tuviera que elegir un mensaje, creo que sería traer una energía más copada y sutil a esta realidad, muchas veces dura, y animarse a expresar aquellas emociones que suelen estar reprimidas o simplemente olvidadas.
¿En este disco encontraste el estilo que querés para tu carrera de acá en adelante?
Siento que logré plasmar la música y el audio que quería para éste. Estoy realmente satisfecho con el resultado que conseguimos con el grupo, y eso es mucho, teniendo en cuenta el nivel de inconformismo y perfeccionismo que solemos tener los músicos. En cuanto a los futuros álbumes, creo que sin duda van a compartir con éste cierta estética, que tiene que ver con mi mirada del mundo y la música, aunque realmente no sé en qué lugar me voy a encontrar cuando comience a producirlos. Ya tengo material, pero ahora es momento de mover «Traé Luz».
¿Cómo es la repercusión con la gente en un show de Juan Tarsia Grupo?
El show está lleno de vida. Somos muchos músicos en escena, mínimo ocho, y, como en el disco, siempre se van sumando invitados de lujo. Para nosotros es muy importante generar esa curva que lleve al público a un estado permeable, en el que pueda vivir eso que estamos contando con las canciones. Se van a encontrar desde una explosión de energía en un funk rabioso, hasta una canción íntima y más contemplativa. Creo que viajamos por diferentes estados y nos llevamos al público de paseo. Si conseguimos emocionar a alguien o hacerlo saltar de la butaca, nos vamos felices.
