Rock, funk, hip hop y cumbia son algunos de los sonidos que se pueden encontrar en «Golpestado», el tercer álbum de la banda de Buenos Aires.
«Queremos mostrar doce canciones maduras, rockeras pero con la impronta que ya hemos encontrado a lo largo de los años más algunos sonidos nuevos: grabamos un cuarteto de cuerdas, un quinteto de vientos, percusión, un contrabajo, teclados analógicos y digitales, incorporamos bases electrónicas», describe su bajista, Eduardo Pelitti.
Para este tercer material, El Limacoco se propuso encarar el trabajo de forma distinta al álbum debut homónimo (2012) y a «Capitán Paz» (2014). Bajo la producción de Javier López Del Carril, la banda elaboró trabajó de manera más meticulosa en la selección de los temas, los arreglos y los ensayos previos a la grabación.
«Es un disco de despegue para nosotros, es la culminación de un largo proceso de aprendizaje, de mejora constante que nos llevó a cerrar muchas ideas que teníamos y no pudimos materializar en los anteriores. Somos muy manija con nuestro propio crecimiento como banda», explica el bajista del conjunto formado en 2007 y que se completa con Martín Pelitti (voz y teclado), Nicolás Clein (guitarra) y Ramiro Álvarez (batería).
¿Qué hace especial a este nuevo material?
Es nuestro disco más importante hasta ahora y en esto influyen muchas cosas: una mayor madurez de la banda y la idea artística, una apuesta fuerte desde el lado de la inversión y la calidad del sonido y la entrega al cien por ciento con un productor. Estos factores confluyen en esta placa y hacen que sea diferente a los anteriores, pero no en el sentido de una ruptura con nuestros primeros discos, sino más bien una continuidad, una evolución de las formas. Hay temas que suenan al primer álbum, hay otros completamente nuevos desde lo sonoro y la lírica, y mantenemos muchas ideas de «Capitán Paz», en particular la impronta más rockera.
Un tercer disco habla de una banda consolidada en su sonido.
Pienso que ya teníamos un sonido que nos identifica. Más que un sonido es una idea porque también está en las letras, en el fraseo y en la forma de componer las canciones. Para este disco profundizamos mucho más en los arreglos, la instrumentación. Para eso fue fundamental Javier. En el futuro vamos a continuar por este camino, teniendo a alguien a cargo de la producción musical para enriquecer las canciones, es el gran acierto de este disco. Pero también lo vemos como una búsqueda constante, el próximo no va a ser igual a este. Como siempre, apuntalaremos lo que pudo salir mejor e iremos a fondo con lo que nos funcionó, lo que más nos gustó. Luego las canciones nuevas nos marcarán el camino.
Están prontos a cumplir una década como banda, ¿qué cosas fueron evolucionando y aprendiendo como músicos?
La lista de cosas que aprendimos es muy grande. Todos somos músicos y crecimos mucho en ese aspecto en estos años, cada uno por su cuenta y como grupo, pero además ahora todos somos un poco prensa, otro poco productores, diseñadores. Es tan amplio todo lo que tiene que hacer una banda independiente para darse a conocer que siempre hay algo nuevo para aprender. Evolucionamos en todos los sentidos. La banda creció, se achicó, creció de vuelta y ahora ya ni sabemos cuántos somos, hay gente en tantas áreas a la vez, desde difusión y prensa, las visuales en los shows, el sonido, hasta el manejo de las redes sociales. Lo que no cambió son nuestras ganas de ensayar y de tocar, que siempre están. Para nosotros es un momento de placer, más allá de que estemos solos en la sala, con 20 personas en un bar o con 200 en un boliche, da igual mientras estemos tocando.
