«Para mí es mi mejor retrato, me siento identificado con las 13 canciones que tiene y me parece un disco bastante único», así define el músico barilochense a su segundo álbum «El espejo de los días».
Tras terminar con su anterior proyecto musical, el trío Camelar (con quienes editó tres discos), Juan Regidor comenzó su carrera solista con un primer LP en 2011: «Pinturas en el agua».
Un año después comenzó a componer lo que hoy es su segundo material discográfico al que presenta como un álbum de rock nacional que habla sobre la vida, el amor, la locura, la transformación y la naturaleza.
«La inspiración fue parte de lo que iba viviendo, de la vida misma; y como todo lo que está vivo se transforma, la metamorfosis fue un factor bastante recurrente en las letras –apunta Regidor-. También eso se vio reflejado en elementos de la naturaleza que aparecen en las canciones: los cascarudos, el alcaucil, el colibrí, el otoño, la primavera».
¿Qué diferencias hay entre esta etapa solista y Camelar?
Digamos que ahora puedo usar casi toda la paleta de ideas o músicas que me salen. Con Camelar el estilo era grupal y en esa búsqueda grupal uno no puede mostrar todos los costados que tiene. En cambio al ser solista tengo más libertad para hacer un tema con aires folklóricos como «Agua del lago» y después hacer uno bien pop como «Tu Sonido» sin sentir que dejo de ser yo. Mi música, a diferencia de la que hacíamos con Camelar, es más tranqui. Son canciones con estribillos muy definidos más aptas para varios públicos, y siento que me representan totalmente. No hay una experimentación sonora tan fuerte, pero sí una búsqueda hacia diferentes espacios como se oye en el tema «Sina» o «Las flores de hoy».
¿Te sentís más cómodo en algún género en particular?
Me siento muy cómodo en ese género de canciones rock/pop como hacían algunas bandas de los 90: Soda Stereo, Charly o Fito por ejemplo. Eso siento que es lo que más auténticamente me sale. Más allá de que me gusta escuchar de todo.
¿A qué le canta Juan Regidor?
A las personas; a las que me rodean y quiero, y a las que siento que tenemos algo en común aunque no nos conozcamos. Me gusta cantar sobre las aventuras que cada uno enfrenta en su cotidianeidad. Mientras uno va buscando en su vida se cruza con un montón de experiencias o resoluciones, que a mis ojos me parecen surrealistas casi. Como me pasó con la letra de «Los Cascarudos» que se la hice a una amiga cuando el mejor consejo que había en la mesa era «quedate tranqui que todo va a empeorar todavía» y después todo pasó y mejoró.
¿En qué se diferencia «El espejo de los días» con «Pinturas en el agua»?
El enfoque que usé fue opuesto al de «Pinturas en el agua», en el que trabajé completamente solo y era un disco íntimo de canciones acústicas. En cambio, «El espejo de los días» es un disco de canciones más extrovertidas, muy arregladas y con una banda que las sostiene. La idea fue hacer este cambio de «vestuario» manteniendo la esencia de mis canciones, las melodías y las armonías que más me gusta tocar.
¿Encontraste el sonido que buscás para tu plan solista?
Para esta etapa encontré el sonido que buscaba, y en eso ayudó mucho Mauro Tarelli, el productor. Lo que no sé es si voy a tener ganas de algo diferente en unos años, veremos.
¿Pensás seguir como solista o volver a centrarte en el trío?
Por ahora no hay planes de volver a tocar con Camelar, yo estoy muy copado con lo que vengo haciendo y aparte Pali Ibañez, el bajista, está viviendo afuera de Buenos Aires. Durante el año voy a estar tocando seguido en diferentes formatos, a veces con banda y otras veces con loops. Pueden ver las fechas en mi web www.juanregidor.com y de paso descargar unos temas.
Foto: Laura Regidor
