Con casi una década en el camino, la banda de rock, pop y electrónica presenta su flamante segundo material discográfico, «Pulso Mercurio».
«La idea es mostrar que, aún en estos tiempos, es posible trabajar lo rítmico sin caer en lo trivial; que la estética del lenguaje no necesariamente implica un vacío en la significación; que la melodía puede volver a ser el centro de la canción», explica Pichón López, cantante del conjunto, acerca del concepto del reciente álbum lanzado siete años después de la placa debut «Abismo».
«La banda estuvo separada durante un tiempo prolongado. Una vez que volvió y se rearmó con formato de cuarteto de rock pop, comenzamos a trabajar minuciosamente en las canciones que fueron surgiendo», señala sobre la demora el frontman del grupo que se consolida con Santiago Cerra (guitarra), Emiliano Logueira (bajo) y Javier García Moreno (batería); y enumera los puntos que evolucionaron durante este tiempo: «Nuestras destrezas como músicos, la composición, la búsqueda poética y algunas ideas que quedaron truncas de la primera época».
¿En qué se diferencia con «Abismo»?
Básicamente en el uso de una cantidad menor de elementos, en la modernización de varios sonidos y en el desarrollo del concepto de groove.
¿Cómo vivieron el proceso de volver a pensar en la creación de un disco?
Estuvo marcado por la energía renovada de la banda. Por eso fluyó naturalmente y, en ese sentido, facilitó la actividad del grupo.
