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Ciro Pertusi: «El músico tiene que ayudar cuando las cosas se ponen bravas»

  • Víctor Spinelli
  • 8 julio, 2014

A punto de salir a girar por el país con Jauría, el ex-frontman de Attaque 77 charló con Rock.com.ar. Música, músicos, política y compromiso, en la voz de uno de los músicos más importantes de la escena rockera nacional.

jauria

¿Cómo está funcionando Jauría?

Muy bien, con mucho movimiento, tocar en vivo, volver al ruedo implicó muchas cosas emocionantes. Desde que empezamos, con las salida de los dos discos, las actuaciones, fue forjándose una relación de la banda hacia el público y del público hacia la banda con todo lo que hay detrás, a favor y en contra. Para mi siempre a favor, pero en contra el hecho de que se pretenda comparar algo incomparable, una historia tan grande como lo hecho anteriormente con esto que recién está naciendo, es injusto. A medida que pase el tiempo, que Jauría logre hacer una historia 1/4 de grande de lo que hizo Attaque, Attaque va a ser proporcionalmente más grande, porque los mitos se hacen poco a poco más grandes. Pero está bueno, esto está plagado de cosas muy lindas, hay muchas vivencias del día a día increíbles y mucho aprendizaje.

¿Todavía te plantean esa comparación?

Ahora menos, pero esto pasa en todos los ordenes de la vida. Ponele que Mick Jagger deja los Rolling Stones y se dedica completamente a su carrera solista, van a escuchar el disco preparados para decir «No es lo mismo que Rolling Stones». Y claro que no es lo mismo. No sería injusto sino necio comparar. Jamás va a «ser como». Una cosa son 4 tipos funcionando juntos con sus personalidades, sus ideas, sus creatividades, y otra el tipo en conjunción con otros. Las ecuaciones entre los elementos son diferentes, el resultado es diferente, es imposible que algo sea igual o comparable. Comparar el éxito también es injusto, estamos hablando de historias de mucho tiempo, con mucha proyección y oportunidades, contra otra que recién empieza. A eso me refiero con «injusto», no porque la historia particular sea injusta.

¿Cómo viviste el arrancar de nuevo con ese peso encima, sabiendo que se venía la comparación?

Lo viví bien porque tenía mucha fuerza de empuje y de convicción. Siento que hoy tengo más convicción de la que he tenido antes. No es que me sienta más convencido ahora que con Attaque: más bien me siento más convencido ahora por lo que hice con Attaque. Cada momento de mi vida está bien presente, es mi escuela, la mejor, aprendí muchas cosas. Me siento más seguro, aunque ahora aparecen otras inseguridades porque estamos en otra era, pero el aplomo que te da lo anterior es fabuloso.

¿Qué aporta Jauría a lo que hiciste antes?

La palabra «punk» acá, en Latinoamérica, está muy bastardeada. El punk siempre fue un espacio para los que no tenían espacio, la voz para los que no tenían voz, libertad, no machismo, no sectarismo, no xenofobia, no tenías que ser un virtuoso, no era obligatorio que estés uniformado a la moda porque el punk es multicolor, pero por esa costumbre que tenemos de pelearnos por todo, y si no hay nada por lo que enfrentarse lo buscamos, tribunear, ponerse de un lado o del otro, buscar la manera más complicada de hacer las cosas, buscar fricción, por eso el punk se transformó en un evento para discriminar, para decir «vos sos, vos no sos, vos sos el verdadero, vos no «, «vos tenés que vestirte de negro, los pelos así», «la música tiene que ser distorsionada», cuando el punk siempre tuvo en sus bases diversidad de estilos.

Hay muchos que no entendieron eso con Attaque, que la música, el arte, la creatividad son para disfrutar y compartir, divertirse, no para hacerse problemas. Con Jauría empezamos con el pie derecho, porque mucha gente arrancó con nosotros y lo aprovechó para ese lado, se sacaron la careta, empezamos con esa premisa. La gente que nos sigue se autodenominan «mestizos», pueden venir a ver a Jauría y mañana a Zona Ganjah, Almafuerte, o a Violetta si te chifla el moño. El tema es que te sientas bien, te diviertas, que si te gusta la propuesta y te da para tirar para el lado de la banda bárbaro, y si no, no sos mi enemigo. Eso ha pasado con mucha gente del público de Attaque, se formaron entre la pulsión juvenil de pertenecer o no pertenecer, crecieron y hoy hay muchos de mente estrecha que no quieren entender que la vida no es de un solo color, es una variable de sentimientos. Somos muchos, hay que entendernos, llevarnos bien dentro de lo posible. Ese aire se respira dentro del público de Jauría, nosotros cuidamos mucho eso.

Con respecto a la variedad de estilos, en ‘Libre o Muerto’ hay de todo.

Si, y aun así no podemos escaparle a nuestra a pulsión natural de que todo nos sale como a Uruguay, que salen y ponen todo. La música nos sale un poco así. Hay temas súper pop, con mucho aire, canciones muy tranquilas y más voladoras y que aun así tienen fuerza, y acompañadas por otras que responden a un estilo más duro. Dentro de las 21 canciones te encontrás con diferentes formas de expresión, eso está bueno.

¡21 canciones, son un montón! ¿De dónde salieron tantas?

¡Si, son una bocha! (risas). La composición parte de todos, los 4 traemos mucha música: Ray trajo como 16 canciones, yo 11, los hermanos Ambesi trajeron 8, y en el momento de descartar teníamos 32 canciones probables. Bajamos hasta llegar a 24, y al final descartamos 3 más que no habían llegado a su maduración. Así que es un disco doble en una sola placa. Así se dan las cosas acá, hay letras de todos, lo que es un lujo porque en Attaque el único que hacía letras era yo, salvo alguna que otra idea que caía de vez en cuando, pero tenía toda esa presión encima. Acá todos traen letras y yo termino de redondearlas, si por ahí les falta una palabra, un sinónimo, una síntesis. Otras ya vienen bien paridas.

Para mi es un lujo laburar con la materia prima de otro, me distiende mucho. Me gusta versionar canciones de otros, ahí está mi fuerte, agarrar la canción de otro artista y recomponerla, tomar la materia prima, la base, la magia que tiene y tratar de hacerla a mi modo. Este es el mismo ejercicio: me traen sus canciones, trato de darles mi impronta y se las devuelvo. Obviamente están sujetas a su aprobación. Después todos meten mano sobre todo, ellos las agarran, las deconstruyen, las vuelven a construir y las devuelven.

En este disco hay dos ejemplos particulares de ese «versionar»: una canción de Dragon Ball Z y una de Pocahontas.

Ahí está la influencia de mi hija, pero aparte siempre tuve esto de irme más allá de «lo debido», como en canciones que sugerí meter cosas locas como «Dame, Dame, Dame» de Abba, «Callejero» de Alberto Cortez, o «Amigo» de Roberto Carlos, cosas que se vuelven impensables. Lo mismo pasa con tocar canciones que son parte de nuestra familia, de personajes que se hacen parte de nuestra familia: Goku es parte de nuestras vidas, generaciones enteras han vivido con la música de los openings y endings de la serie, y cuando la tocamos en vivo lo comprobás, explotan, te encontrás con flacos que por ahí vinieron a acompañar a la novia o porque no tenían nada que hacer, y te los encontrás cantando, o el chabón grande con su hijito, los pibes que se identifican con la serie se re copan. Es algo que inesperadamente unificó mucho, en todas partes, frontera que cruzamos te piden la de Dragon Ball. Y eso nació un día que estaba mirando Dragon Ball y mi hijita se colgó a verlo, y entonces empecé en casa a tocarle las canciones para ella. Un día tenía una versión en guitarra criolla bastante zafable, la subí para el día del amigo para los pibes que siguen en el Facebook, pensé que 30 o 40 personas se iban a copar, pero fue uno de los posteos más grandes que hubo. Dijimos vamos a darle para adelante, está re copada, sale bien, y respeta la versión original.

Con Pocahontas pasó lo mismo. De repente mi nena cogotea lo que yo veo y se encuentra mirando «Los pájaros» de Alfred Hitchcock, y de repente me encontré yo mirando Pocahontas (risas). En una película de Disney, con todo lo que eso implica, de pronto me encuentro con una canción pro-naturaleza, pro-pueblos originarios, y dije «Esto es Jauría».

En el disco se tratan muchos temas que acá, en Argentina, han generado polémica: pueblos originarios, agrotóxicos, muerte digna ¿Qué los lleva a ustedes a esas temáticas?

Siempre utilicé la música para conciliar cosas que me hacen ruido y me gustaría resolver o ayudar a resolver. Desde temáticas más personales como el amor, las relaciones humanas, me planteé todas las costumbres que tenemos, y no estoy exento de problemáticas que son tan fuertes o comprometidas como las del amor, pero en un plano colectivo. Las problemáticas medioambientales siempre son el último orejón del tarro en todo proyecto político, y eso responde a cómo somos como humanidad, no es que los gobernantes son todos hijos de puta y nosotros todos santos, no: los gobernantes son seres humanos, con un poder que obtienen en base a la instrucción y a los votos. Los gobernantes trabajan por oferta y demanda. Es otro negocio, el capitalismo, en el cual tienen que lograr los mejores resultados para que el cliente esté contento, y el negocio siga. El cliente cree que sus prioridades son aquellas que a simple vista son las más urgentes, y sin duda a simple vista las más urgentes son la educación, la sanidad, el bienestar de los niños, el derecho a la vivienda, etc. Ahora, el día que nos demos cuenta de que el medioambiente, el suelo que pisamos, el aire que respiramos, el agua que tomamos son tan importantes o más, será el día que el agua salga lo que el dólar, el aire lo haya que respirar con máscaras, el día que la tierra sea tremendamente cara porque pocos lugares van a ser seguros para vivir. Eso nos va a demostrar que sin agua, sin aire, sin tierra, no se puede vivir. Es tonto lo que te digo, es una ecuación tonta: ¿Con aire podés vivir? Si, ¿Sin aire? No ¿Con agua podés vivir? Si ¿Sin agua? No. Pero parece que eso es lo último, el día que parezca que solucionamos todos los otros problemas, cosa que es imposible porque cada día somos más, vamos a solucionar estos. Esto es lo que la gente piensa, es la instrucción que hemos tenido, como nos han criado. Con mi música trato de proponer, porque la gente siempre está «déjense de joder con las ballenas que hay un montón de nenes muriéndose de hambre». Bueno, bárbaro, sigamos así ¿Qué nos preocupa hoy? En verano no podemos estar sin aire acondicionado ¿Qué va a pasar con tantos aires acondicionados funcionando a la vez? ¿Qué va a pasar con tantos autos? No terminan de gastar las ruedas y ya quieren cambiar de auto ¿Qué nos pasó, boludo? Si antes vivíamos 40 años con un auto. Esas son las cosas que me inquietan.

Te iba a preguntar qué posición tenías con relación a este gobierno, que vetó la Ley de Glaciares, pero ni consulto…

No me identifico con el modelo, se sabe, pero estoy lejos ser uno de esos que entran en la peleíta diaria de tirar mierda. Me da arcadas la oposición en piloto automático y me dan arcadas los oficialistas con su posición defensiva y el propagandeo constante. No veo a nadie que realmente le preocupen verdaderamente las cosas que pasan, veo que están más preocupados en quién gana la discusión que en qué pasa mientras discuten.

Desde la música en los últimos años se ha dado mucho esto de «estar con o en contra del gobierno» ¿Qué rol pensás que tiene que tener el artista con respecto a la política?

No es obligatorio, pero creo que siempre es mejor si está exento de cosas que te puedan llegar a limitar, apuntalar hacia un lado que atente contra la espontaneidad de la creatividad. Tu arte tiene que salir como sale. Pero no creo para nada que todos deban ser así. Por ejemplo, Babasónicos es una banda súper comprometida sin ser así. Están en una idea muy transgresora, controversial si se quiere, y más en este momento donde todos están con esa idea de pararse de un lado o del otro, y es igual de válido.

Obviamente esto responde a una era que tiene tanto cosas buenas como malas. Que haya gente comprometida y dispuesta al debate tiene cosas positivas: se incentiva el debate, se van aprendiendo las modalidades de cómo tratarse, cómo coexistir, cómo llevar conversaciones. Lo malo es la agresividad, la mala leche, la competencia por ganar una conversación y no tratar de llegar a una conclusión buena. Porque en definitiva, aunque sean opositores y oficialistas, se supone que se busca el bien común, colectivo, del país.

Hay un engolosinamiento de las dos partes, aunque más por parte de los fans del oficialismo. El gobierno tiene fans muy engolosinados, muy copados con esa golosina y no prueban otra (risas). Que la disfruten hasta que se empalaguen. Esto viene de muy lejos, de creer que el peronismo, que fue muy eficaz en una época, es la única. Y no es así, no es la única macho, estamos en otra era, hay otras ideas. Seguir aferradísimos a una idea que fue eficaz y funcional a una época, a una humanidad… pero cambió la humanidad.

¿Pensás que el artista debe tener algún rol para propiciar el cambio?

No tiene la obligación de interceder, lo mismo que el periodista: el tipo que tiene todos los días la posibilidad de estar frente al micrófono, no digo que tenga que bajar línea, pero por lo menos que ponga un poco de paños fríos en ciertas cosas. Estamos en una era que ni siquiera nos preocupamos por obtener la información nosotros mismos, en ir a la calle, salir, vivenciar. La queremos masticada para tragarla y ponerlos de un lado o el otro. Somos terribles, es fatal. No hay intención de informarse por sí mismos. TN te va a decir una, la TV Pública te va a decir la otra ¿Por qué querés que te la den masticada? El periodista debería ser cauteloso, poner paños fríos, dejar actuar a la justicia, no ponerse a resolver los casos. El músico es como el periodista, tiene que tirar alguna, ayudar cuando las cosas se ponen bravas. Por ahí la veo: abstenerse un poco de la semilla de la maldad, el odio. Contener, ayudar, no dejar que se llegue tan lejos. Es un tema social delicado.

Parece que nos fuimos por las ramas, pero todo esto tiene que ver con Jauría.

Esto es Jauría. Es lo que nos preocupa. Es lo que hablamos con los chicos, es lo que hablábamos con Mariano, Leo y Luciano en la época que nos juntábamos en la sala de ensayo. Es la misma historia, es la continuación. Intentamos cambiarlo con la música.

¿Qué sigue para Jauría?

Viene una gira re linda con Cadena Perpetua y un disquito que estamos armando para entregar con la entrada, con cosas que nacen fruto de la coexistencia de estas dos entidades, Cadena Perpetua y Jauría, que lo llamamos «Jauría Perpetua», como una especie de súper grupo. La idea es hacer un EP de 4 canciones, como para que tengan un souvenir de la gira. La idea es hacer Santa Fe, Rosario, Córdoba, Tucumán, una pasada por Buenos Aires en el Auditorios Oeste y algún otro más. Y después rumbear para el Sur: Mar del Plata, Bahía, Neuquén. La idea es arrancar en agosto la primera parte, y la segunda a principio de septiembre.

Además seguimos sacando videos. Recién salió el de ‘Alta Definición’, se viene el de ‘El puente más allá del olvido’, que lo empezamos a hacer en unos 25 días, y tenemos otro en edición. ‘Y además’, que es sobre un deporte mayoritariamente femenino, el roller derby, una práctica que vemos como una especie de re-evolución, de reinsertar a la figura femenina de otra manera, lejos de la Barbie, lejos de machismo. Hay otra mujer ahí.

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