Con un sonido autóctono, cuya fusión de géneros le permitió recorrer gran parte de los escenarios más importantes de Argentina y México, la banda de Buenos Aires despide formalmente «Insoportable» este viernes en Beatflow.
Hace unos días estrenaron el video «Bobo del Campo», primer corte de lo que será el quinto disco. ¿Dónde lo realizaron?
Martín: Este video lo hicimos en 9 de Julio y la canción la escribí el año pasado en el marco de los 150 años del pueblo. Es el lugar donde vivo actualmente y en el que pasamos muchos momentos lindos, pero la idea inicial fue que el adelanto del disco tuviera alguna imagen. Contratamos a una productora local y decantó en un video clip.
¿Por qué eligieron ese tema como corte?
Martín: Trabajamos con Alejandro Vázquez para este último disco y él sugirió que «Bobo del campo» sería un buen primer corte, ya que lleva los colores de Branca en su fusión de folclore y rock. En unos meses se le sumarán dos cortes, de los que uno es más bailable latino y refiere a un grupo de amigos que realizan tareas sociales dentro de las villas. El otro ya es netamente un rock y habla del mambo que tenemos nosotros con la música.
Primera vez que trabajan con Ale Vazquez.
Martín: Sí, de hecho estuvimos tres años laburando por nuestra cuenta y nos juntamos con él para ponernos de acuerdo en cómo seguir. En seis meses, y luego de varias reuniones, logramos armar todo.
¿Son composiciones nuevas o hay un resabio de discos anteriores?
Martín: Son todas composiciones nuevas, excepto «Balada para un loco» que no es nuestra pero tuvimos la suerte de conocer a su autor: Horacio Ferrer. Él nos escuchó a través de la TV Pública cuando subieron la versión para un spot del último Mundial. Luego de eso nos invitó al hotel donde vivía y se puso a disposición de la banda por si algún día queríamos invitarlo a cantar o recitar. Así fue que decidimos meterlo en el disco e hizo los recitados. Desafortunadamente un tiempo después falleció y nos dejó este regalo antes de irse. Fue una experiencia muy fuerte, porque conocimos a una persona increíble y, a raíz de eso, nos llamaron para tocar en la Facultad de Derecho en un homenaje que van a realizarle el 2 de junio.
¿Cuál es tu momento para componer?
Martín: Para mi es todo momento en el que aparece una chispita de algo. Siempre digo que hay que estar atento. Generalmente, ando con muchos anotadores y en este momento tengo desparramadas un montón de hojas sobre la mesa. Ayer, por ejemplo, me quedé hasta las 4 de la mañana componiendo y después hice otras cosas, pero si me agarra desprevenido siempre tengo papel y lápiz.
Somos la única banda argentina que tiene equipo compositivo de letra y música completo porque, mas allá de que uno traiga la idea inicial, cuando el bajista mete dos notas que no estaban, acaba de componer algo nuevo. Eso es lindo porque te hace parte de todo y respetarnos como compañeros.
Lo más difícil de lograr en cualquier grupo o proyecto que encarás es el compromiso, la voluntad y el coraje. Muchas veces es necesaria la falta de temor al riesgo, el afecto y las ganas de proponer. La única forma que encontramos nosotros fue todos ser dueño de todo, sin líderes de por medio. Éso construye mucho la relación y está buenísimo.
¿Cómo es el vivo de Brancaleone?
Martín: Es un vivo ecléctico y super movido donde conviven un montón de energías. Se pasa de un ritmo a otro, se baila y canta desaforadamente. Apuntamos mucho a las sensaciones sin preocuparnos por imponer un estilo determinado.
Cuando a la canción le das lo que te pide, terminás tocando el charango y el bombo, como en mi caso. O el tecladista que terminó tocando el acordeón, por ejemplo. Nos entregamos y dijimos: «Che acá faltaría esto, vamos a estudiarlo a ver cómo es». En vivo resulta difícil de explicar pero tratamos de generar esa conexión con la canción y el instrumento.
Precisamente, esa conexión cruzó la frontera hasta llegar al público mexicano, como lo hicieron Calamaro y Los Decadentes en su momento con un rock más clásico.
Martín: Como vos decís, en México el laburo lo hicieron las bandas argentinas hace mucho tiempo y podemos mencionar a Los Enanitos Verdes, Soda Stereo o Los Decadentes. Fue un arma de vanguardia porque abrieron punta de lanza cuando el rock mexicano no estaba muy desarrollado. Hoy, ser una banda argentina prepara las orejas para que la gente te escuche de una manera diferente.
Lo que nos pasó a nosotros puntualmente es que allá el carnavalito no existe, entonces el hecho de sacar un charango o tocar el acordeón los desencaja y les resulta novedoso. Tuvimos la posibilidad de estar en marzo del año pasado y en 2015 nos contrataron para una gira con Babasónicos, pero no pudimos hacerla por el lanzamiento del disco que estábamos preparando.
Ya tienen la excusa perfecta para volver con disco nuevo bajo el brazo.
Martín: Es la idea, lo que decidimos este año fue parar y en marzo del año que viene viajar nuevamente.
¿Cuándo sería la fecha de presentación oficial?
Martín: La presentación va a ser en septiembre en Niceto y el lanzamiento el 12 de mayo, donde vamos a tocar en vivo para la prensa y algunos amigos cercanos.
El disco es un soporte textil que no se hizo a nivel mundial y nosotros lo logramos después de mucho laburo. Vendría a ser un pañuelo con las letras estampadas, pero es todo lo que puedo adelantar.
Te referís al arte. ¿Y el concepto?
Martín: El concepto del nombre es «La pena no vale la vida» y es este juego con la frase «La vida no vale la pena». El pañuelo refiere a la idea que en América Latina se utiliza para bailar, pero a su vez es un elemento que sirve para llorar y secarse las lágrimas. O sea que nos pareció interesante como un mismo objeto puede valorarse de dos maneras totalmente extremas.
En este disco hacemos la invitación a analizar la idea y que la gente use el pañuelo según el momento que este pasando.
Tienen una fecha este viernes en Beatflow. ¿Despedida de «Insoportable»?
Martín: Sí, vamos a tener la posibilidad de despedir un disco que tanto queremos y darle un toque particular con algunos invitados, como El Viejo de La Perra que los Parió y Toti de Simón Basta!. La idea es dejar estas canciones y compartirlas en el orden que está el disco; son seis temas que van a sonar juntos casi por última vez, para luego recibir el nuevo material.

