Boom Boom Kid, el nombre que eligió el cantante Nekro al momento de disolver Fun People y convertirse en solista, edita discos y giras atendiendo sólo su propia voluntad.
En tiempos en que todos los músicos del rock alardean con declaraciones del tipo «tenemos la libertad de hacer lo que queremos», o «la compañía sólo nos distribuye, no se mete», este artista de punk sensible vive minuto a minuto en estado de independencia artística. No hay ciclos de promoción, ni períodos de edición aconsejable para BBK. Si hay canciones y presupuesto, se edita. Si hay pasaporte vigente, visas correspondientes y, va de nuevo, presupuesto, se encara una gira.
«Estaba justo componiendo una canción», es lo que dice el vocalista al momento de atender a La Voz del Interior, como para coronar eso de que el compositor no se detiene y que la única dependencia que tiene es de sí mismo.
-¿Sos así de productivo?
-Hoy escribí y compuse bastante. Tengo una enfermedad. Y uso la escritura y la música para sacarla afuera. Estoy harto de esta sociedad. Me da neuralgia.
BBK actuará esta tardecita en Córdoba. Esta vez, eligió su post matiné para presentar Wasabi, su nuevo maxi EP. «Tiene siete canciones. Lo grabé el año pasado, en Oakland, California, cuando terminé el tour que hice por Estados Unidos, que duró dos meses entre setiembre y octubre. Ese tour lo hice con Gummy Bears, la orquesta que me acompaña allá», detalla.
«Nos encerramos en un estudio y grabamos cuatro canciones -continúa-. El maxi EP, además, tiene una canción que grabé con un mp3 durante un stop en Utah. Y las dos restantes las había grabado hace tiempo en Monterrey, California, con los mismos Gummy Bears. Es un homenaje a Ricardo Valenzuela, más conocido como Ritchie Valens. De él elegí Donna y We belong together «.
BBK apunta que en los ‘80 hubo un furor en relación a Valens porque fue entonces que se hizo la película La bamba. Y precisa que éste vivió por la zona de Salinas, California, la zona por la que movió el año pasado y la base de los Gummy. «Soy fanático de Ricardo Valenzuela. Fui a visitar a su familia. Y le hice un homenaje reivindicando su nombre original. No el que le puso la compañía. Y hago sus canciones en español. De esas dos canciones hice una tirada de 300 vinilos, los de siete pulgadas. Fue el souvenir del tour», cierra.
-Suena todo muy excitante. ¿Pero cómo te organizás administrativamente?
-Soy un desastre. Vivo al día. Lo que gano, lo gasto en viajes y ediciones. Y tengo un montón de cosas más para sacar.
Hace un tiempo atrás, pensar en un revival de la música de garaje, la que hicieron los animadores de la prehistoria del punk, parecía una utopía. Pero el retro rock lo trastrocó todo y hasta The Stooges volvió por los fueros del desborde y la frescura. El grupo de Iggy Pop grabó su regreso ( The weirdness ) junto al productor Steve Albini, quien a fines del siglo pasado documentó The art(e) of the romance, de Fun People. «No sabía el dato, mirá vos», se desayuna BBK y ahí nomás ofrece su visión sobre el renacer del garaje. «Lenny Kaye, el guitarrista de Patti Smith, editó las cajas Nuggets. Conocí al género por esas cajas… Pero con Fun People, en el ‘96, homenajeamos a Los Shakers con una versión de Break it all. Siempre admiré a Los Saicos, de Perú, y acabo de grabar un cover de Kano y Los Bulldogs, de Uruguay. Es una banda de los ´60 y el tema inspirador Sobre un vidrio mojado . ‘Sobre un vidrio mojado escribí su nombre sin darme cuenta´ (canta). En fin, garaje es lo que hacía esa gente. Y lo que me ayuda a soportar a está esta sociedad».
-Siempre se dice que sos un niño. ¿Cuál fue la concesión más grande que hiciste para con el mundo adulto?
-Miles de millones de etcétera. Siempre trato de remover un ladrillo en esa pared inmensa que es la realidad para poder escaparme. Pago impuestos, alquilo una casa. No obstante, eso no me convierte en un adulto. No como el mundo que me quieren vender.
-¿Cómo se soluciona esto?
-Con millones de Cordobazos.
-Los promotores de los festivales siempre coquetean con programarte. ¿Vas a tocar en un festival alguna vez?
-Si me ofrecen algo que me guste, no veo por qué no. Pero no pasó. Cuando uno toca música, y la movida no es promocionar música, y hay miles de personas que están en un bar hablando, para mí es una falta de respeto. Y si hacés un acústico, y el murmullo es más fuerte que la música, también. Quizá mi música esté hecha para lugares acogedores, en los que me siento como en el living y en los que los muchachos me traten bien.