Con cada aparición, Los Auténticos Decadentes proyectan imágenes de una autopista fantasma. El neón de la megadisco alterna con las bombitas de colores de la peña pueblerina; las chamarritas se mezclan con el a go-gó; el flamenco, con el tecno, y las historias de amores, farsantes y polvos de balneario se multiplican en la noche.
Sigue tu camino, el séptimo disco de la banda, contiene los habituales rasgos del costumbrismo alucinado, pero incorpora temores, revelaciones y fantasías de la mediana edad que se insinuaban en Hoy trasnoche (2000).
De entrada, el inagotable Jorge Serrano aporta rock consejero («Sigue tu camino») y cumbia de enigma metafísico («Viviré por siempre»). Luego humilla con
«Un osito de peluche de Taiwán», bolero que desemboca en un estribillo de marcha a la Shakira; es, quizá, la mejor canción de Serrano desde «La guitarra». También en estado de gracia, Cucho Parisi encarna al animador implacable y ligeramente conflictuado, que vibra en la rapsodia bailantera de «A los piropos» y en la confesión desaforada de «Pendeviejo».
Entre la pista y el fango, la banda enhebra sus pequeñas verdades y desliza interrogantes existenciales. La transmutación natural («Río», con el Chaqueño Palavecino), el paso del tiempo y la crónica picaresca («La prima lejana», surf rock para bailar en Santa Teresita) se confunden en esta carretera donde los paisajes se deshacen y la noche tropical bendice la vuelta de su orquesta prodigiosa.