El esfuerzo total demuestra que La Pesada quiere superar cierto sonido primitivo al que adhirió en un primer momento. En este long play lo consiguieron más que en «Buenos Aires Blus», donde se los notaba un poquito condicionados y sofisticados. Hay frescura, espotaneidad y fuerza. Esto último sobre todo. Muy pero muy bien la guitarra de Cubero. Tiene, además algunos lujos técnicos en la grabación poco frecuentes en ediciones locales Las letras cuando se refieren únicame te al contexto de concientización soc: son certeras. instrumentalmente es óptimo: allí están tocando Pappo, Javi: Martínez, Alejandro Medina y Pinchevsky. Topo: original; no es deslumbrante, pero tiene trabajo e intención. La contratapa es buena. El interior está desorganizadito a propósito, los versito: son cómicos y hacen falta. Detalla: hay unas cuántas banditas dedicadas supuestamente al desaparecido Negro Julio Ocampo: el rock no necesita mártires, menos inflados, menos después de muertos. Síntesis: una excelente producción que demuestra que el rock en Argentina va a seguir creciendo mientras las cosas se hagan con ganas e ingenio como en este álbum hay que tenerlo.