Rescate de la crítica publicada en la Revista Expreso Imaginario Nº29, diciembre de 1978.
El primer Long play de Serú Giran se abre con un tema dentro dela mejor tradición compositiva de Charly: «Eiti Leda». En realidad es un tema viejo, que en la época de Sui Generis se llamaba Nena. Y la nueva versión es impresionante, va creciendo desde la voz sentida de García, apoyada suavemente por la orquesta. Cuando entran los coros, comprobamos la dulzura que pueden alcanzar Charly y David cantando juntos: «Quiero verte desnuda/ … sobre alguna autopista/ que tenga infinitos carteles/ que no digan nada». Se desata entonces el grupo sonando con una potencia sorprendente. Aznar hace malabarismos con el bajo, Moro es un bloque de firmeza y brillo, Charly lanza su sintetizador que recuerda un poco a Wakeman en su juego con la orquesta. «Eiti Leda» es una prometedora apertura para un álbum. Le sigue «Mendigo en el Andén», cantado por David sobre una trama de piano y guitarra, poniéndose más rockero al final, con Charly usando todos sus teclados. García vuelve a hacer la primera voz en «Separata», una canción con piano y un levísimo fondo de sintetizador, que es una obra maestra de sintesis y feeling.
Para rematar el lado tenemos: «Autos, Jets, Aviones Barcos»: «Por el Ecuador y el trópico/ el sol/ saluda a nuevos vagabundos/ porque en tierra nadie queda/ la verdad es que se está yendo todo el mundo», Asombroso el ritmo de Moro, ese «tropical pesado» que es su especialidad. Asombroso el vertiginoso trabajo de Aznar.
El lado 2 comienza con una pomposa orquesta -areglada y dirigida por Daniel Golderg— que da paso a un juego de voces de David y Charly, y a un temperamental piano de Charly. El tema es «Serú Giran», con una letra en idioma inventado llena de sugerencias (la ilustración fotográfica de su significado está en el sobre interno). La viola se mete en las pequeñas partes rockeras y Aznar repite la melodía con el bajo. Es un tema un poco pretencioso, pero no se puede negar que está bien hecho, sin duda el mejor uso que se haya dado a una orquesta en el rock argentino.
«Seminare», en el surco que le sigue, es una canción sin mayores brillos, salvada por momentos gracias a la excelencia de las voces. Es en «Voy a mil» donde está el punto débil del álbum. Se trata de un rock and roll en honor a un conocido productor de rock: «Hey doctor,/ tengo la sangre prometida/ deme la coramina». El tema ha reunido muchos clichés que van desde los enérgicos reefs de viola hasta las trepadas de sintetizador. Aznar, como siempre, se destaca con su bajo en unos contratiempos que dejan sin aliento.
La tapa es un acertado collage en blanco y negro. Contiene las letras y la información técnica.
Grabado en Brasil, adicionada la orquesta y mezclado en Los Angeles. Muy bien arreglado, cantado y tocado. Extraordinaria labor de Pedro Aznar. Voces brillantes. Un buen long play debut.
Pipo Lernoud
