Primer trabajo discográfico de los platenses Atmosferia: difíciles de encasillar en un estilo.
Se trata de una carta de presentación con seis canciones grabadas en 2005 por Atmosferia, un cuarteto oriundo de La Plata. El grupo está formado por dos hombres (Tato en guitarra y voz y Diego tras los parches) y dos mujeres (Paula al bajo y Julia en teclados) que producen una peculiar sonoridad que va del punk bailable al noise darkie. Sus herramientas son texturas crispadas, un bajo saturado, una batería irregular y una voz a la que las letras obsesivas le calzan bien.
«Niña», el primer track, provoca una sensación de caída y agonía que se extiende hasta que en el estribillo se produce un fogonazo distorsionado tipo Radiohead que se apaga lentamente mientras Julia y Tato susurran. Luego, «Descabeza» y «Para caídas» tienen más formato canción: ambas arrancan con una intro sosegada que culmina en un in crescendo levitante. «Mentira» suena como una canción de El Otro Yo compuesta para representar conflictos adolescentes. En «Nervios» demuestran como combinar ropa negra y ánimo claustrofóbico. Y «Calesita» está construida sobre un riff con el sello de Pappo, que cuando llega al estribillo ya parece Stone Temple Pilots y termina transformado en un caos sónico.
La calidad de sonido no permite disfrutar en plenitud de este manojo de composiciones, lo que no evita la definición estética de la banda. Sensación de confusión púber, ambiciones post rock y canciones vestidas de un modo desprolijo que no encajan en ningún estilo. En esos momentos donde se pierden todas las certezas Atmosferia surge desde la oscuridad para lanzar un breve fulgor que precede a la estridencia. Como los relámpagos durante las tormentas.