A pocos días del lanzamiento, una descripción del CD en vivo del Flaco. La nota de Mariano del Mazo, para Los Andes de Mendoza.
«Ese diciembre caótico del 2001, inscripto ya como una historia más de la injusticia argentina, nos permitió realizar nuestro concierto. Yo me sentía totalmente desubicado, me parecía que no debía insistir en actuar por respeto a la gente que más sufre. Por otro lado, la obligación de dar lo que uno sabe en respaldo, ante todo, al simple hombre honesto que habita nuestro suelo…». Este es un fragmento del texto firmado por Luis Alberto Spinetta que acompañará la salida de Argentina Sorgo Films presenta: Spinetta – Obras en vivo, disco que estará a la venta a partir del 29 de este mes.
La edición es una selecta grabación del concierto que dio el 29 de diciembre de 2001 en Obras, un show atravesado por datos que van desde la anécdota a la tragedia: hacía 5 años que Spinetta no tocaba en Capital Federal, hacía menos de un mes que había muerto George Harrison y una semana exacta que el Flaco se había visto obligado a postergar su recital debido a los acontecimientos del 19 y 20 diciembre. El álbum, entonces, está signado por un estado anímico extraño.
Spinetta tuvo el tino de resumir un show de tres horas en 57 minutos y 12 canciones y, en ese recorte, dejar afuera cualquier frase o discurso -que los hubo- que hiciera referencia a esas jornadas de conmoción. Por el contrario, optó por la música en una fusión de épocas y estilos que derivaron, por ejemplo, en el homenaje a Harrison con Don’t Bother Me, solo, con guitarra eléctrica, hondo en su responso; en el Mono Fontana y su teclado vibrante de Al Ver Verás; en La Verdad de las Grullas con Javier Malosetti en bajo y contrapunto de voz; en la estampa familiar que cierra el disco, con Geo Ramma rapeando sobre la remozada Ana no Duerme y Dante Spinetta con la guitarra a todo wah wah.
Uno de los momentos más delicados del disco es el tema que abre, No te Busques ya en el Umbral (Umbral). El rockazo Perdido en Tí recupera la aspereza del power trío Los Socios del Desierto; el inédito Sagrado Tesoro bien podría haber integrado esa gran oda al amor perdido que fue Los Ojos.
Sigue el texto de Spinetta: «… estos temas que elegimos para el disco atesoran lo mejor de mis sentimientos, superando la posibilidad misma del trabajo y el aplauso. Representan algo que me hizo llorar, algo que no podría contener jamás y asimismo un profundo adiós de mi parte a la mezquindad del rock argentino, desde el punto de vista de ser sólo uno de sus protagonistas. Si, como se ve a diario, alguien intenta entretener al pueblo con chatura, es porque lo considera, al igual que el poder nefasto, el objetivo de su profanación, y ante eso, yo me alzaré siempre en contra….
Spinetta eligió como única referencia de época apenas estás líneas. En las canciones, sin embargo, se intuye la tensión de ese fin de año feroz. Como respuesta a ese instante histórico aciago optó por la certeza escondida en aquella pregunta que formuló en plena dictadura: ¿quién resistirá cuando el arte ataque?