La alineación galáctica del fin de semana abrió un portal. El agua se precipitó sobre la ciudad. Entre la lluvia y la oscuridad se escurrieron, como sonámbulos, siete hombres peculiarmente vestidos, de los cuáles reconoceremos a cinco. Venidos de otras épocas, desterrados por las famas, hace años, al valle de los cronopios.
Etna Rocker, Elle Illuminati, Meeno, Z-PQ y Huinka buscaron la comodidad del fin de semana de los muertos, volvieron en forma de banda de rock para corromper a viejos y nuevos adeptos que incendiaron el teatro Vorterix durante el aquelarre.
Hace tiempo se leían las alertas mudas en las paredes virtuales de las casas, de todos los barrios. Los número/letra que especificaban en forma de invocación #DespiertaCronopio. Los hechizos llevaron 15 años de preparación y por fin la profecía se cumplió. Los súbditos se agolparon en el recinto rockero para dos jornadas de práctica de las artes oscuras.
Una banda para liderarlos a todos. La humedad de la marea viva de humanos gritaba «Brujos, Brujos» mientras se abría el telón y se escuchaban los primeros acordes del trance de hora y media que profesarían cada día. Para no asustar a los asistentes, los alienígenas se disfrazaron de Yuri Gagarin, llegados del espacio, pero mimetizados de humanos. Poco a poco, tema a tema, irían mostrando su verdadero rostro, irían despojándose de capas, de gorros, de pieles, dejando ver sus brillos verdosos de reptil.
En el segundo tema nos avisan que ellos no tienen miedo, porque vienen de otro planeta, y nos lo dicen en japonés, porque total para ellos todos nuestros idiomas son iguales, sean lenguas vivas o muertas. Sale una mujer a decirlo lo más correctamente posible y así «los brujos wa uchu kara kite iruno de mon dai nai» despega el show definitivamente. Siguen reclamando por los cronópios caídos en la desgracia del diablo, al que tratarán de conquistar con sus canciones, con cada nota, con cada golpe de batería. Se caen las caras, los bonetes. Mientras ellos nos preguntan, mejor dicho, nos advierten, sobre nuestro estado, sobre nuestro buen humor, que es necesario para alejar a las malas vibraciones que también se filtran por el portal.
Para mantener al público en el aire Los Brujos tienen un compendio de artilugios que incluye muñecos vudú, animales africanos, bestias mitológicas y peleas de puño al ritmo del Beatcore. El tema Beat Hit, es la nueva droga bebible que no deja lugar a dudas: el maleficio continúa. El piso está tan caliente que parece que se mueve, que respira, los súbditos piden por el maestro desaparecido «Gabo, Gabo, Gabo». Los Brujos sueltan a la bestia, Kanishka se sale de control y el público se pierde. Agua Vive sigue en intensidad y no hay vuelta atrás.
La reunión bruja llegó con una avalancha tras otra de canciones poderosas que transmiten la magia que nos había dejado huérfanos hace 15 años. Cada silencio y cambio de vestuario transporta a los súbditos a las tierras del adversario, de iniciarnos en la alquimia e incitarnos al descontrol y a quedar bajo el poder de la masonería. Nuevas y viejas rolas alborotan y roban la energía de los concurrentes. El show se va desvaneciendo. Aparecen los perdidos «textos desde Plutón» de Rafaél Cippolini que nos dejan claro que ya no somos dueños de nuestra voluntad. Estamos prendidos para siempre de esta banda, de estos delirios y nos encanta.
Lista de temas (mismas canciones y cambio de orden entre el 1° y el 2)
- Intro
- Gagarin
- Picosis Total
- Canción del Cronopio
- Buen Humor
- Inmortal
- Vudú
- La Hiena
- Gente Pelea
- Sasquatch
- Flipper
- Piso Liso
- No Soy John
- Yo Caí por tu Amor
- Beat Hit
- Tónico para Soñar
- Histeria Total
- Gabo
- Kanishka
- Aguaviva
- Vida de Acción
Bises
- Capicúa
- Mi Papi No Te Quiere
Fotos: Josefina Schmipp
