El cantante y guitarrista de La Mississippi se presentó solo con su guitarra en Rosario, acompañado de varios amigos como invitados.
Fue raro ver a Ricardo Tapia sentarse en un banquito en el escenario del bar Berlín, solo. Con su guitarra acústica, y la armónica colgada del cuello. Acostumbrados a la potencia de La Mississippi, y la electricidad de sus instrumentos, hicimos el más cálido silencio, que parecía casi abrazar al músico. Aquel escenario negro, y las tablas de madera, lo dejaban casi a la alcance de la mano… tan cerca.
Antes del recital, estuvimos hablando con Ricardo.
¿Cómo surgió esto de hacer este recital vos solo?
Cada dos o tres años salgo con la guitarra y hago alguna locura personal. En este caso, laburamos muchísimo con el disco y quería descansar un poco y me tomé este día para venir a tocar con algunos amigos músicos de Rosario, estar en un lugar chiquitito…así, amistoso, y hacer un show así…con amigos.
Contanos cómo fue que empezaste en vida con el blues, a escuchar, a tocar…
Me acuerdo que yo tocaba bastante rock, y canciones de folcklore…es más, hoy voy a tocar un tema de Violeta Parra, porque la baguala se parece mucho a ciertos estilos de blues. Y después empecé a tocar temas de Muddy Waters, empecé a escuchar blues y me pareció que se lo podía meter…yo tocaba bastante música popular de todas partes y rock, y me pareció que lo podía meter en lo que hacía…y después empecé a pensar en formar una banda…me junté con Gustavo Ginoi, me gustó la idea de hacer un grupo, nos juntamos con Luisito Robinson, y bueno…creo que empezó muy de a poco. Me llevó mucho tiempo a mí el tema del blues, porque yo antes repartía mucho tiempo a dibujar, dedicaba mucho tiempo completo a pintar, pintura y dibujo, enseñaba a chicos, estaba en otra cosa. Y la música ocupaba poco tiempo en mi vida. Después, desplazó a todo lo demás…todo lo demás quedó en el recuerdo.
¿Sentís que en el blues encontraste una forma de expresión distinta, mejor?
Sí, yo creo que es como la música universal. Es la verdadera música étnica…tanto que hablan de la música étnica…La verdadera música étnica es el blues porque escuchás música de Irlanda, música negra, escuchás sonar las guitarras y escuchás canciones portuguesas, música percusiva, cantos africanos, cantos de Martinica…escuchás de todo cuando escuchás blues a veces. Es como que conjuga muchas cosas.
Pensando en la voz como instrumento, ¿vos sentís que cantando blues te podés conectar con otras cosas adentro tuyo?
Y, en realidad te conectás también con la gente. Te conectás de otra manera. No solo sudás la gota gorda vos, sino que también la gente la suda. No hay distancia, la distancia se achica un poco. Hay distancia, pero es más chiquita con el público. En otros géneros la distancia es un poco más grande, pero en blues no.
Cantando blues, ¿crees que a veces importa más el sentimiento, el groove, que a lo mejor tener una voz «linda»?
Y…importan las dos cosas. Hay gente que canta muy bien y tiene linda voz, y también es expresiva. Es como que no se puede saber de movida, cada uno tiene su manera de cantar. Hay gente que tiene la voz muy chiquita como John Mayall, que tiene una voz pequeñita y es increíble, y otros que tienen una voz increíble como Alejandro Medina y aparte es un bajista estupendo…o sea, es un mundo aparte el género del blues. Tiene riquezas minimalistas que uno va encontrando con los años.
Contanos del disco «Siete vidas», ¿ya está por salir?
Si, el 27 de noviembre sale. Va a salir para Argentina, para Colombia, para países Sudamericanos. Ahora nos vamos a Perú y Bolivia, estuvimos en Colombia tocando y nos fue muy bien. Hay mucho espacio para los músicos Argentinos en el exterior. Básicamente en Sudamérica el único rock que es referente es el rock argentino, referente hace muchos años. Todo el rock que vino después nació del rock argentino. Y los instrumentistas argentinos tienen una excelencia realmente increíble en Sudamérica.
¿Y en Rosario estarán presentando el disco el próximo año?
Y yo creo que cuando empiece el año…sí.
Arrancó bien, con clásicos del blues como «Walking by myself», y «Sweet Home Chicago», tema que dedicó a su amigo el percusionista Cacho Tejera, quien falleciera hace poco tiempo. Entre algún tema de Alejandro Medina, y de «Blues de Garage», banda que produjera en su momento, apareció «Arriba quemando el sol» de Violeta Parra.
Entonces llegó el momento de dejar esa soledad de escenario, que llenaba perfectamente alternando armónica y voz, y acompañándose siempre con su guitarra, a veces desde las cuerdas y a veces desde su madera, como instrumento percutivo. E invitó a acompañarlo al armonicista Franco Capriatti, en el tema «Blues de la ruta 12», y luego «Un poco más».
Luego sube al escenario un gran guitarrista de nuestra ciudad, amigo de blues y cuerdas, Bonzo Morelli. Tocaron el tema que le pertenece «Otro en su lugar», deslizando sobre sus guitarras slides de vidrio que llenaban el aire de groove. Después de tocar «Hombre suburbano», siguieron «San Cayetano» con un scat impresionante que regaló Ricardo desde su garganta, «El detalle», «Café Madrid», «Ella», y el cierre con «Un trago para ver mejor» con un duelo de armónicas lleno de adrenalina.
Tapia lleva el blues en la sangre, bulle por sus venas y se derrama en su voz, en sus manos. Maneja la tensión de un silencio, que resuelve en una nota…esa nota, la que es capáz de erizar la piel, la que tiene mas fuerza que cien notas juntas.
La noche de domingo con este acústico de Ricardo Tapia junto a amigos de Rosario, fue un viaje a las noches bluseras de bares que ya no están, que tal vez nunca vivimos. Al salir a la vereda de adoquines húmedos de lluvia del pasaje Zavalla… hasta tal vez nos lo creímos por un rato.