Hace pocos días se confirmó la separación de Fantasía. La desaparición del dúo y su interesante propuesta aparecen como una nueva muestra del desgaste que produce en los artistas la falta de apoyo de la producción. Y esa falta de apoyo no deja de resultar sorprendente si se tiene en cuenta que Fantasía es uno de los pocos número que pueden jactarse de no haber sido reprobados jamás por el público.
La noticia no sorprendió porque se rumoreaba desde principios de año, pero el viernes 22 de junio Fantasía dio en Merlo, provincia de Buenos Aires, el último show de su carrera. Esa noche, ante una nutrida platea, Gabriel Maccioco y Luis Viola tocaron juntos por última vez.
Los motivos de la separación son dos: por un lado, a partir de «El futuro es nuestro» comenzaron a surgir diferencias musicales entre Maccioco (el compositor del dúo) y Viola. El estilo de Maccioco fue tendiendo cada vez más hacia el pop moderno, alejándose del folk característico de los comienzos del dúo. Y justgmente el folk es el estilo que más agrada a Viola y el que mejor se adapta a su modo interpretativo. Por otro lado, y fundamentalmente, Fantasía se veía en serias dificultades para difundir su propuesta debido al evidente desinterés de sus productores por apoyarlos. Y el hecho nunca dejó de llamar la atención de otros productores dado que el dúo siempre fue considerado como un potencial número grande. La falta de apoyo y la escasa visión demostradas en el manejo de Fantasía abatieron a los músicos, quienes siguieron adelante pese a no contar con el respaldo mínimo que un artista puede exigir.
FALTA DE APOYO
La falta de apoyo fue un claro error de la producción si se toma en cuenta un detalle por demás significativo: Fantasía jamás fue reprobado por el público en ningún escenario. Y eso es algo de lo cual muchos números supuestamente «grandes» no pueden jactarse. El dúo actuó en B.A. Rock, en tres ediciones de La Falda, en el Festival de la Solidaridad, en Obras (con Gieco y Mestre), en el Estadio Mundialista de Mar del Plata (con Porchetto, Gieco y Rada) y en innumerable cantidad de shows, y siempre se retiró ovacionado. La producción, curiosamente, nunca se percató de ello.
Los últimos tiempos fueron bastante duros para el dúo. Las promesas de una gran presentación de «El futuro es nuestro» se diluyeron con el tiempo y la banda que habían formado para la ocasión apenas si pudo tocar en un par de shows antes de disolverse. A fines del año pasado, Fantasía se desligó de La Corporación —agencia que los había manejado casi desde sus comienzos— y comenzó una tarea errante. Un par de agencias se interesaron en el dúo pero el arreglo final chocó con un muro infranqueable. Desde que los sellos independientes se popularizaron, todas las agencias pretenden firmar no sólo contrato de representación sino también contrato discográfico. Y para Fantasía eso fue imposible porque su ligazón contractual con MusicHall, por intermedio del sello Sazam Records, tiene seis años de duración. Y el dúo estaba dispuesto a respetar lo firmado. Sin embargo, y pese a los obstáculos que se le presentaban en su camino, Fantasía logró cierta continuidad de trabajo en los pubs porteños. Particularmente exitosas resultaron sus presentaciones en Twist y Gritos, un local del barrio de Flores.
EL FUTURO
Pero el tiempo pasó y Fantasía —pese al contrato existente— no comenzó a grabar su tercer álbum, que para esta fecha ya tendría que estar terminado. El dúo tenía preparado íntegramente el material para ese disco, al que pensaban titular «Bananas», pero la producción volvió a mostrarse indiferente.
La separación fue largamente conversada por los dos interesados y finalmente llegaron a la conclusión de que era el único camino para tratar, al menos individualmente, de revertir su suerte.
Por el momento se desconocen los planes concretos de Viola y Maccioco. Según trascendió, el primero tendría pensado lanzarse como solista acústico, en tanto que el segundo tocaría junto a la banda eléctrica que lo apoyó eventualmente en un par de shows como Maccioco y Los de Goma. También se mencionó la posibilidad de que Gabriel Maccioco viajara al exterior, más precisamente a España, con miras a radicarse en ese país y tratar de trabajar allí. Sin embargo, pudo saberse que Raúl Porchetto escuchó el material solista de Maccioco y estaría sumamente interesado en producirlo para su sello «R.R. Records». Seguramente el panorama se aclarará con el correr del tiempo, pero lo seguro y concreto es que Fantasía no existe más. Y es una pena.
Osvaldo Marzullo
