¿Tiene sentido volver a poner como eje del debate la maravillización, ese proceso de grabación y producción al que Charly García ha decidido someter sus discos desde 1996, cuando su alter ego Say No More se apoderó de él? Es así: si desde entonces puteás por los sonidos raros que «ensucian» las canciones, si te molestan los presets de Roland que entran y salen (ambulancias, mares, tiros, gritos frenadas…) y no te bancás que las letras a veces no se entiendan del todo porque las voces de Charly se superponen caprichosamente, hacéme caso: poné La Mega. «Rock and Roll Yo» es una batalla más en la guerra que SNM mantiene contra las convenciones de lo-que-debe-ser. Es un disco maravillizado y punto. Un disco de solista con banda (el trío chileno del último año y medio), once tracks y diez canciones: seis temas nuevos (dos de ellos, como viene haciendo Charly últimamente, en dos versiones) y dos apropiaciones.
A los bifes. «Dileando con un alma (que no puedo entender)» es otra de las historias del vampiro Charly, un rock quejumbroso con fondo de arabescos (¿lamentos iraquíes?), con chistes y todo (*si fuera un árbol, sería Spinetta»). «Rehén», es un rock marchoso y épico, influido por las noticias de la tele porque se mete con las fantasías de una secuestrada que se enamora de su secuestrador. Lo mejor llega con «Asesíname» en su versión lenta: una balada de amor bellísima, García auténtico; de lo último, lo mejor. «Linda bailarina» es la primera apropiación, una linda adaptación al castellano de «Pretty Ballerina», hit de los Left Banke compuesto por Michael Brown. «Asesíname» en plan stone pierde el clima de plegaria fatal de la primera versión. Hay dos «v.s.D.»: una rockera y otra tanguera. Gana la segunda, con Charly cantando en tono arrabalero, solo con su piano. (Detalle curioso: según contó Charly a RS el año pasado, la letra de esta canción había sido escrita por Mónica García, amiga y socia suya, y novia de Andrés Calamaro. En los créditos de Rock and Roll Yo, sin embargo, aparece firmada por snm y Joaquín Sabina.) «Cretino», maravillosa, habla, de nuevo y como siempre, de Charly, aunque esta vez en segunda persona: «No esperes a mañana, tanto dolor se va a acabar», se dice García a sí mismo. «Rock and Roll Yo» rockea fuerte, con demasiado ego y bronca contenida. Y «Wonder» es en verdad la apropiación-García del «Love’s in Need of Love Today», del gran Stevie, un mimo al ánimo que, como todas las adaptaciones que hace Charly, suena como si fuera suyo.
La oscura coda del final, que reproduce el incio del disco, no logra empañar la sensación de felicidad que te queda después de escuchar el co completo. Charly hizo otro disco de buenas canciones, dibujó a su banda y citó el logo de RS en la tapa, y todos contentos.
Ah, no, al final, Keith Richards no tocó la guitarra en este disco. No faltará oportunidad.