No me importa si ya está ocupado ese lugar
y dicen que lo está
No me importa porque de este lado el piso tiembla
cuando me miras
Yo no creo que en mi selva espiritual
exista otro huracán que pueda tolerar
la fuerza de tu individualidad
Es que no veo en las costuras de tus prendas
un tratado industrial
y la falta de neurosis en tu risa me querría contagiar
En la noche del cantor quebrado en que mi escudo se oxidó
no tuve que suplicar
y en un segundo tu voz me alumbró
Yo no creo que sobre
gente como vos
parece que se esconden
donde
no alumbra el sol
Me preguntaba cuando
y donde
desapareció
el vibrar de las almas
volvió
cuando te encontró
Sin escudo y sin abrigo el tiempo se frenó
no lo pude evitar
Luego me encontré buscando en vano alguna forma
de hacerlo girar
En mi selva se largó a llover, la inundación me sorprendió
obligándome a nadar
desnudo y frío hacia ningún lugar
La corriente me arrastró hacia una montaña,
la tormenta amaino
y el rugido de un león me señaló el camino
tras perderme en vos
me enseñó que no es en vano
la vigilia previa al despertar
solo queda transformar
la grieta interna en un nuevo lugar
Yo no creo que sobre
gente como vos
parece que se esconden
donde
no alumbra el sol
Me preguntaba cuando
y donde
desapareció
el vibrar de las almas
volvió
cuando te encontró