No sé si es que no entendés o te hacés el sonzón, yo no sé…
decís que en tu pobre alma no hay recreo ni estupidez…
rompiste la balanza: tu enemigo es tu propio Dios,
y no sé si es que no entendés o te hacés el sonzón…
¡cuanta vanidad que se revuelve
en esta inmensa orgía de fantasmas y mentiras!
¡cuanta suciedad con tantos muertos
que hay en esta fiesta descarada y contagiosa!
sabés que sólo la noche entiende tu dolor, lo sabés…
así que no nos molestes con tu desnudez, comprendé…
tanta sangre buena derramaste por profesión,
y sabés que sólo la noche entiende tu dolor…
¡cuanta vanidad que se revuelve
en esta inmensa orgía de fantasmas y mentiras!
¡cuanta suciedad con tantos muertos
que hay en esta fiesta descarada y contagiosa!
perdiste la pelota: la canción se te rebeló,
y no sé si es que no entendés o te hacés el sonzón…
¡cuanta vanidad que se revuelve
en esta inmensa orgía de fantasmas y mentiras!
¡cuanta tempestad con tanta lluvia metafísica,
con tanta pendejada y tanta roña!