Estoy solo aquí en la Puna,
nadie viene a saludar.
Si yo sigo así de solo
me tendré que suicidar.
Soy un kolla triste y pobre,
no me puedo alimentar.
Ni siquiera tengo rancho
donde poder descansar.
Odio la Puna, odio Jujuy;
odio los cerros, de aquí me fúi.
Hasta las cabras se fueron,
no me puedo consolar.
Por suerte tengo la Puna
para poderme apoyar.
Mi china se fue con otro,
no hay ni un perro pa’ ladrar.
Se fue con mi único amigo,
ya no hay con quién conversar.
Odio la Puna…
Los cerros siete colores,
un paisaje familiar…
Prefiero los subterráneos,
yo me voy pa’ la ciudad.
Constitución y Retiro,
y el Once me han de esperar.
Allí al menos hay peatones,
a ellos les podré cantar:
Odio la Puna…