El tiempo te obliga a confesar
Tu cuerpo siente el peso,
y también la gravedad.
Y si piensas que es mejor irse a otro lugar
El equipaje no se queda, se va.
Huele a puro miedo, tu eterna soledad
Y es la esfinge, la dueña de la oscuridad
Un sismo vacío, de calma y libertad
Y tu alma inquieta, que se quiere escapar.
Ah Ah ah ah, ah ah ah, ah ah ah
Ah Ah ah aaah, ah ah ah, ah ah ah
En tu cuento, sos el dueño del amor
El gato o el ratón, y ese eterno resplandor
Sos dos, el aura y el centro, la tierra tembló
Jugando al mismo tiempo, al lobo y el cazador!