Puedo sentirme bien contando mis medallas.
Puedo hacerme creer que la culpa se la va
Pero me falta algo.
Escondí a la mujer y sepulte las cartas.
Y ahora cierro el baúl, pero siento que sonríe
y dice…
«¿De qué vas escapando?»
Será que me ganó la trampa.
Cada vez me cuesta más decir hasta mañana.