Puedo verte crecer sigilosamente,
tranquila como siempre dispuesta a arrasar.
No me recuperé de la vez pasada y
hoy sigo insistiendo a pesar de todo.
Nadie me va a convencer
de que el duelo es imposible.
Nadie me va a convencer
de dejarlo pasar.
El charco que quedó devoró los techos y
en marzo desperté en un nuevo centro.
Con el barro que hay ya es suficiente.
Hoy sigo insistiendo, y hoy sigo insistiendo.
Nadie me va a convencer
de que el duelo es imposible.
Nadie me va a convencer
de dejarlos pasar.
Cómo es posible que no lo haya visto antes?
Voy a volver a mi ciudad, verla cansada y atacar.
Voy a vencer, voy a estampar cada grito en su lugar.