Al despertar en los albores del dolor
sentí la inmunda pestilencia del Horror.
Agazapado, respirando con temor
vi oscuras sombras percibiendo mi terror.
(…ven a mi interior…)
(…ven a mi interior…)
(…ven a mi interior…)
(¡Sentirás terror!)
Estaba casi moribundo en las fauces de aquel animal.
Su negra bilis descompone mi cerebro y ya no puedo más.
¡Ya no puedo más!
Luz cegadora penetrando entre el hedor y aquella oscuridad,
llévame contigo… ¡Llévame contigo!
Y al fin, esto es la vida eterna.
Volví de espaldas a las tinieblas.
Morí encerrado entre tus venas.
Sentí un manto de luz etérea…