Aquí llega el rastafari
enarbolando su flambée,
para olvidar a aquella chica
que un día se le fue.
Oh, rastafari,
lágrima de tango,
cabello ensortijado
y chancletas de piel.
Llora por las praderas
desesperado,
en busca de una naifa
que lo quiera querer.
Oh rastafari, oh rastaman,
oh rastafari, oh rastaman.
La vieja sangre de Africa
ennegrece tu piel,
en Kingston tenés tu mundo
en Burzaco también.
Oh rastafari, oh rastafari:
ciudadano del mundo,
vecino del cosmos,
carne de burdel.
El rasta tiene el gesto
de un descosido mental,
en lo de madamme Ukelele
pedís un buco vaginal.
Oh rastafari,
negro calentón:
la misma cara de Marley
y el aliento de Peter Tosh.
Oh rastafari…
Salís del cuarto lúgubre
y mirás el reloj:
es la hora del fresco y batata
en lo de Mary Jo.
Pero ella ya no te espera
y vos saciaste tu sed.
Los instintos en la gatera:
metés, sacás; sacás, metés.
Oh rastafari…