El músico de 107 Faunos cuestiona el concepto de independencia y analiza las tensiones de hacer música en Argentina.

Javier Sisti Ripoll, conocido por su trabajo al frente de 107 Faunos, acaba de publicar Aburrimiento suicida, su primer álbum solista bajo el alias Gato 107. El disco marca un desplazamiento decidido del universo sonoro que el músico desarrolló durante dos décadas con la banda platense y se adentra en una estética electrónica, oscura y experimental.
El proyecto comenzó a tomar forma a partir de canciones que Sisti Ripoll interpretó en presentaciones solistas, piezas que no encajaban en el formato habitual de 107 Faunos. La exploración con un set de sonidos electrónicos abrió un camino distinto y terminó configurando el núcleo de este debut. “Las ideas se fueron alejando de la canción tradicional y aparecieron cosas que no podía tocar con la banda”, explica el músico sobre el origen del álbum.
Un punto clave en ese proceso fue Gritos de neón, el libro de Kit Mackintosh publicado por Caja Negra, que introdujo a Sisti Ripoll en conceptos sobre manipulación de la voz y estética futurista. A partir de esa referencia teórica, las composiciones iniciales se expandieron con la participación de Pedro Cerván Lacunza, responsable de las interfaces digitales y parte de la ingeniería del álbum. El trabajo en conjunto llevó más de un año y medio y tuvo un carácter marcadamente experimental: algunas piezas surgieron de maquetas descartadas, otras de fragmentos mínimos que luego se transformaron en canciones.
El disco incluye influencias heterogéneas, desde Joeyy hasta Sematary, Gang Gang Dance o Elusin, referencias que confirman el alejamiento del canon indie rock donde Sisti Ripoll trabajó históricamente. Esa voluntad de ruptura coincidió con una reflexión más amplia sobre la figura del músico independiente en el contexto actual. Para él, la noción de independencia perdió sentido como categoría de trabajo y se convirtió en parte del discurso general del neoliberalismo. “Los artistas independientes de cualquier lugar del mundo llevamos vidas similares. Tal vez con distintos niveles de contención, pero con las mismas dificultades estructurales”, señala, en una entrevista con Alejandro Lingenti.
Sisti Ripoll trabaja como docente universitario y nunca imaginó vivir exclusivamente de la música. Reconoce su afinidad por la tradición del rock universitario estadounidense, donde artistas como James McNew, Robert Pollard o Jon Spencer combinaban la actividad artística con otros oficios. Esa referencia se conecta con la tesis doctoral en la que trabaja, dedicada a estudiar la evolución del “hazlo tú mismo” hacia lo que describe como “arréglate tú solo”.
En la entrevista también reflexiona sobre las diferencias entre la escena independiente argentina y la norteamericana. Mientras algunas bandas del indie estadounidense lograron masividad con el paso del tiempo, Sisti Ripoll observa que en Argentina ese salto es excepcional. Considera que el público local tiende a validar lo experimental cuando proviene del exterior, pero es más reticente con las propuestas locales. “La aguja del mainstream tolera la experimentación extranjera, pero acá se celebra lo convencional”, afirma. Aun así, menciona experiencias de reivindicación tardía, como las reuniones de Suárez o Jaime Sin Tierra, aunque a una escala reducida.
Aburrimiento suicida se publicó en mayo de 2025, luego de superar demoras por cuestiones de agenda. El álbum cristaliza un período de búsqueda, lectura y trabajo técnico sostenido, y plantea una nueva faceta para un músico que lleva veinte años transitando la escena independiente. “Ojalá llegue ese instante en que me entiendan —dice—. O que me consuman sin entenderme.”