El Flaco tocó ante 2500 personas en la apertura del ciclo.
Bajo un cielo amenazante que pareció congraciarse con la celebración y no se convirtió en lluvia sobre un colmado patio descubierto, Luis Alberto Spinetta concretó en la noche del lunes la suspendida actuación del viernes último y, con un show intimista, inauguró el Festival Verano Porteño ante más de 2.500 fascinados espectadores.
Durante 90 minutos y acompañado por el teclado de Claudio Cardone, el mayor poeta del rock argentino se permitió regalar clásicos de su legendario repertorio como «A Starosta, el idiota», «Barro tal vez», «Durazno sangrando» y «Plegaria para un niño dormido», y construyó un encuentro de canción y belleza que subyugó a la heterogénea multitud reunida en la añeja aceitera que será sede de la Ciudad Cultural Konex.
A guitarra, voz y teclas (un ropaje quizás austero pero de carácter monumental gracias al talento y la hondura de que son capaces Spinetta-Cardone), el repertorio abordado anoche incluyó varias páginas del reciente «Para los árboles» («A su amor, allí», «Sin abandono» y «Tu cuerpo mediodía»), con escogidas y no tan transitadas gemas de la talla de «Tanta luz», «Viaje y epílogo» y «Las cosas tienen movimiento», ésta última de Fito Páez.
El recital, que se desarrolló entre las 23.40 y la 01.10, fue el broche de una velada donde quedó formalmente inaugurado el Festival Verano Porteño (que hasta el 15 de marzo tendrá más música en vivo, teatro, danza, artes plásticas, performances, gastronomía y turismo cultural) que, en los hechos, se puso en marcha el sábado.
Un cocktail, una recorrida por la imponente muestra TransAbasto (curada por Diana Saiegh y que reúne a unos 70 artistas entre los que se cuentan Marta Minujín, Luis Felipe Noé y Florindo Testa) y varias performances a cargo del Teatro Sanitario de Operaciones (TSO) fueron el atractivo y variado prólogo a la encantadora actuación del otrora líder de Almendra, Pescado Rabioso e Invisible.