Nueve noches de rock a full y una cantidad récord de público convierten al festival en un hito histórico.
El tiempo que pasó entre la culminación del Quilmes Rock Festival 2004 y este resumen del evento, sirvió para preguntarse muchas cosas, entre ellas si era necesario hacer este recuento.
Servirá o no depende de ustedes queridos lectores, lo que sí trataremos de ser lo más justos posibles a la hora de pasar revista de lo vivido. Sin lugar a dudas y a pesar de los vecinos de Caballito el primer acierto fue el lugar donde se realizó el espectáculo, un estadio capaz de albergar la cantidad de gente deseada y que permitió, esta vez, un verdadero transito rocker desde un escenario a otro y aprovechar así las dimensiones y recovecos que ofrecía el espacio.
En cuanto a lo musical el único «problema» que hubo fue el sonido que varias noches tuvo a maltraer a los músicos, los cuales pusieron lo mejor de sí y llevaron el show adelante superando estas contingencias. Hablar de uno u otro set sería reiterativo y la calidad de una banda no debe medirse por la cantidad de público concurrente y menos en estos festivales.
Fueron nueve noches de rock nacional, nueve noches que seguramente se repetirán y el desafío para la organización será como superarse. Pero si algo hay que destacar es lo bien que le hace esto al pueblo rockero, lo bueno de saber que una vez al año «tu banda» participará de un evento tan grosso y que miles de personas disfrutarán, como disfrutás vos, de los acordes que te sabes de memoria, que puedan vivir en comunión y paz, el punk y el heavy, que la monada bersuitera se junte con la banda paranoica del oeste y que el reggae «no problem» tenga su noche de gloria. Pequeñas muestras de nuestro rito pagano, el de ver y sentir rock cada día.
Gracias a todos por habernos acompañado. Hasta la próxima.