Buenos Aires de Negro hizo gala una vez más de sus arreglos y melodías funky. Tanto la banda como nuestro cronista demuestran que el soul y el alcohol son totalmente compatibles.
Exclusiva para noctambulos… podriamos llamarla… cuasi privada la presentación de los amigos de Buenos Aires de Negro en el Saint’s Bar. Nublada de recuerdos, una hermosa velada en la que la banda metió mano de viejos clásicos aggiornados y sonatas conocidas.
Con un repertorio aguerrido, dió apertura el amigo Jorge Wiscola cantante y genial frontman de BADN a la noche, donde momentos antes una banda de covers de Sabina cuyo nombre no me viene a la mente calentó el ambiente.
Abrazados a la calidez del público, los BADN nos demostraron una vez más su ajustada formación de exquisitos arreglos, como los demostrados en I Feel Good del querido James Brown en una contundente versión o en «Suave y Sensual»… tema propio en el que la colorida voz de la corista en conjunción con el marrón soulero, nacional e impetuoso de la garganta de nuestro querido Jorge formaron una dupla inseparable y audible hasta el éxtasis.
BADN no se quedó atras en lo que a ritmo se refiere, demostrando que las individualidades y las duplas van de la mano, como pudimos aprecialo en las escalas del Sr Bajista (quien estreno peinado estilo Bob Patiño) y el baterista (quien sufrió los abatares malignos de tocar con instrumento prestado y en desuso, el cual al final de la noche y molido por la excelencia de los golpes propincuados por este Robin Hood de los tambores quedó deshecho, lo que motivó que el recital fuera más corto de lo esperado). O los pasajes de la sección de vientos en la Dupla Vicky (en saxo) y Bigote (en trompeta). Mareas de finas oberturas y cortes melódicos que devenían en tormentas de corcheas imparables, para arribar a buen puerto en lo que a soul y viento se refiere.
No podemos dejar de lado la excelente interpretación del Sr Guitarrista y el Sr. Tecladista, más teniendo en cuenta en el caso de este último que minutos antes de subir al escenario, arremetió contra cuanto vaso de alcohol se cruzara en su camino y sin embargo, para despistar a la monada, gozó de una plenitud musical y una ejecución dignas del más sobrio de los pianistas de cuanta camerata uno recuerde.
La noche culminó con bonitas melodias, buena vibra y tremendísima actuación de BADN que prometieron repetir.
En el medidor de Rafas le otorgo: 9 rafas y medio!