La banda del los médicos retomó sus presentaciones con entretenidas letras y ritmos variados.
Los médicos suelen tener una imagen de gente seria, acartonada. Por lo general, se les tiene respeto, y a veces también temor. Hay excepciones, por supuesto. Y estos seis profesionales de la medicina son un ejemplo: no es que no sean buenos doctores… sino que son excelentes músicos.
Diga 33, conocida como «la banda de los médicos», volvió a presentarse en vivo después de un tiempo largo. Dos shows en la noche del sábado, separados por apenas media hora, sirvieron para convocar a un centenar de amigos, colegas, alumnos y quizás algún paciente, que disfrutaron de letras divertidas y ritmos variados.
El primer tema fue «Diga 33», muy funky. «Del hospital al sanatorio / del sanatorio al consultorio / del consultorio quizás a casa / lástima, mi viejo, son las dos de la mañana». Casi un retrato de sus vidas.
Si bien tuvo varias formaciones y nombres, este proyecto musical está cerca de la década de vida. Estos seis doctores vienen tocando juntos desde el ’95. Tienen un disco editado en 1997, y otro grabado aún inédito. «La verdad es que no nos gusta cómo quedó, y preferimos volver a grabarlo», comentan. Con un poco de suerte, Diga 33 regrabará su segunda placa antes de fin de año, en vivo.
Saltan de líricas risueñas como «Yo te hice ese tajo» (que te queda tan bien) a un estilo más tradicional, como en «Bahamas», de jazz más puro y cantado en inglés.
«El viejo Miles se retorcerá una vez más en su tumba», alerta uno de ellos. Aunque «So what» deja espacio para que los instrumentos, cada uno a su tiempo, se expresen libremente siguiendo el alma de Miles Davis, con estupendos contrapuntos.
Una tranquila bossanova («Ser uno con vos») da pie a «Sexo, risas y algo más», un rocanrol más directo y nuevamente en tono irónico, dedicado a las guardias médicas.
Antes del final, la presentación de la banda, como no podía ser de otra forma, se produce entre chistes y solos. Primero, la «parte seria», integrada por Roberto Pérez (guitarra, anestesiólogo del Sanatorio Mitre), Daniel Ferrante (saxo, cardiólogo de la Suizo Argentina), Griselda Berberián (voz y coros, pediatra del Hospital Garrahan) y Carlos Riganti (batería, Jefe de Inmunología e Infectología de la Casa Cuna). Por último, los dos integrantes más extrovertidos: Daniel Marcó (bajo y coros, traumatólogo y ortopedista del Sanatorio Mitre) y Mariano Toziano (teclados y voz, alias «deditos rápidos», ginecólogo del Hospital Naval).
«Somos todos músicos antes que médicos… al menos cronológicamente, porque todos ya tocábamos cuando estábamos estudiando», recuerda Pérez. «Es cierto que nos sirve para descargar un poco de stress, pero la verdad es que es una excelente excusa para hacer algo que amamos, además de la medicina, y compartirlo con amigos». Toziano es el más inquieto de todos. Va de acá para allá, saludando a gente, bromeando con unos, brindando con otros. «Buscamos tocar al menos una vez por mes, para mantenernos en ritmo. A veces se complica más, otras resulta más fácil». En septiembre tocarán en Córdoba, aprovechando una invitación para asistir a un congreso. La medicina y la música, en perfectas dosis.