Le abrí la puerta a los fantasmas
y a la cocina los llevaré
quieren coparme el monasterio
pero es mi templo en “Yereván”.
Vagón de pensamientos
no encuentra terminal
insomnio, eterno abismo
vuelo en mente, vuelo sin querer.
Ni con sahumerio los persuadía
nada comían, sólo bebían
toda la noche con estos “quías”
y yo esperando el amanecer.
Palabras dibujadas
color de tu interior
pinturas conversadas
vuelan cosas, vuelan sin querer.
Con el humor logré lo imposible
poner a todos a bostezar
con la locura de los poetas
absenta o cocktail de libertad.
A vela espero al viento
cejas en “do mayor”
recuerdos de Luisito
“esa barca que nunca zarpó”.
A vela espero al viento.